¿Qué cambios experimenta el bebé en el último trimestre de embarazo?

¿Qué ocurre dentro de ti? ¿Te sientes muy cansada? Cómo afrontar los últimos tres meses antes del gran momento

Cada vez está más cerca el momento de verle la carita a tu pequeño. Los nervios comienzan a ir haciendo mella al igual que el cansancio, ya que el peso de la tripa es cada vez mayor y el descanso se hace cada vez más complicado.

A estas alturas, el bebé cuenta con casi todos sus órganos desarrollados. Sus párpados ya comienzan a abrirse y el feto consigue responder a los estímulos relacionados con la luz que le llegan desde el exterior. Una prueba de ello es acercar, por ejemplo, una luz al abdomen de la madre para ver cómo el pequeño comienza a moverse.

El desarrollo del cerebro
Al llegar a las 24 semanas el niño ya tiene reflejo palmar y de sobresalto, se ha completado la formación de sus huellas dactilares y sus pulmones están en pleno proceso madurativo. Es el momento en el que se forman los alvéolos pulmonares. Aunque hasta la semana 34 sus pulmones no estarán del todo maduros.

A partir de la semana 26 la velocidad a la que se desarrolla el cerebro del feto resulta sorprendente, ya tiene la capacidad de controlar un gran número de reacciones corporales, como abrir y cerrar los ojos, además de efectuar movimientos de forma completamente voluntaria.

En la semana 28 el feto suele alcanzar un peso de unos 1.300 gramos y su tamaño es ya de 27 centímetros. Es también el momento en el que se incrementa la grasa corporal. Los huesos ya están absolutamente formados aunque todavía son muy débiles debido a que su calcificación no es aún completa.

“En esta etapa la actividad cerebral es muy alta, las neuronas crecen en número y recibe todo tipo de estímulos, con lo cual se ha iniciado el aprendizaje. Es un buen momento para estimular y hablarle al bebé”, asegura la logopeda y experta en Atención Temprana y Psicomotricidad, Verónica Minguito Orellano.

El funcionamiento de los órganos
En el séptimo mes el estómago y el intestino ya están a pleno rendimiento y los riñones están casi listos para funcionar fuera del útero. El pequeño es probable que haya llegado a alcanzar el kilo y medio y tenga un tamaño de alrededor de 42 centímetros. Probablemente notarás que ya no se mueve tanto como antes, y es que al ser más grande cada vez tiene menos espacio para hacerlo.

En el mes número ocho comenzará a colocarse preparado para el momento del parto, lo normal es que sea con la cabeza hacia abajo y las nalgas hacia arriba. El vérnix, una capa protectora cubrirá su piel, tenderá a desaparecer de manera parcial poco antes del nacimiento.

“En este momento, anatómicamente, el feto está preparado para nacer. Después del nacimiento los órganos terminarán su maduración al ponerse en funcionamiento”, afirma Minguito Orellano.

Cuando se encuentra en el noveno mes, el feto “perfecciona” su formación y gana el peso que le falta, y cada vez se encuentra más incómodo en el interior de su mamá. El momento de encontrarse cara a cara ha llegado, el más feliz de tu vida.

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