Un día en la nieve con los 'peques'

¿Qué tienes que tener a mano?



Es fría, blanca, blandita, y este invierno parece no querer marcharse. La nieve es, sin duda, uno de los pasatiempos más emocionantes para los niños, y ya sea a la hora de pasar un fin de semana en un resort de esquí, ya sea en el jardín de casa, el cole o la calle. Por eso es importante saber qué llevar con nosotros cuando salimos a divertirnos con ella.

  • La ropa. Es obvio que para estar en la nieve es necesario abrigarse, y abrigarse bien. La ropa interior térmica es perfecta tanto para pequeños como para mayores: se 'activa' con el calor del propio cuerpo, así que en cuanto empiecen a hacer algo de ejercicio, ya sea correr, saltar o deslizarse por la ladera de la montaña, la camiseta y pantalón interiores actuaran a modo de barrera, conservando el calor generado por el mismo ejercicio. Un truco para no pasarnos ni quedarnos cortos: abrigales por capas, tipo 'cebolla', para que puedas añadir o quitar prendas con facilidad, según se incremente o disminuya la actividad. Si puedes, llévate contigo una muda: aunque los equipamientos para la nieve son cien por cien impermeables, es más que probable que al final del dia tus hijos acaben misteriosamente empapados... Fundamentales, eso si, los guantes, bufanda y gorro de lana: los primeros, para proteger las manos de los niños, mucho más sensibles que las de los mayores. La bufanda te ahorrará algún que otro catarro o en su defecto una larga noche de toses protegiendo adecuadamente su garganta. Y el gorro, además de mantener las orejas calentitas, preserva el calor de todo el cuerpo, que tiende a 'escaparse' por la cabeza...
  • Protección extra. Al igual que en la playa, la luz del sol multiplica sus efectos dañinos al contacto con la nieve: la capa superior actúa a modo de espejo, por lo que la luz se refleja sobre su superficie y ataca a los ojos y la piel expuesta. Para protegerlos correctamente, utiliza una crema solar especifica, con refuerzo para las zonas más delicadas en los labioss, nariz y ojos, y pónles unas gafas de sol espejadas, adecuadas a su tamaño.
  • Beber y comer. El frío y la actividad física incrementan el gasto diario de calorías, por lo que es fundamental que, cuando vayáis a enfrentaros a una jornada en la nieve, lo tengas en cuenta y adaptes su dieta a sus necesidades. Lo más importante: el desayuno, con proteínas, hidratos de carbono, azúcares y fibra, les ayuda a afrontar la primera parte de la jornada repletos de energía. No olvides llevar contigo algún snack, para que puedan reponer fuerzas si lo necesitan, y sobre todo mucho liquido, ya que la sensacion térmica provocada por el frío a veces nos hace creer que no tenemos sed, con la consecuente deshidratación. Lo mejor para terminar: un chocolate caliente todos juntos pondrá un punto y final de lo mas dulce a la jornada. ¡Que os divirtáis!

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