¿Qué es la artritis juvenil?

Cómo detectar la enfermedad y qué hacer para que tu hijo pueda llevar una vida normal

Se trata de una enfermedad que hace que se inflamen las articulaciones. Suele aparecer de manera repentina con la inflamación de alguna de ellas y resulta muy doloroso. Tiene varias diferencias con la artritis reumatoide adulta y la forma más común en la que suele presentarse es conocida como artritis reumatoide juvenil o artritis crónica juvenil.

“Se trata de una enfermedad autoinmune. Esto quiere decir que el propio cuerpo, que normalmente protege al organismo de elementos invasores nocivos, comienza a atacar también a los propios tejidos sanos”, explica el doctor Gabriel Cano.

Inflamación y dolor en las articulaciones
Para poder controlar los dolores y la evolución de la enfermedad con un tratamiento que le permita al niño alcanzar una calidad de vida aceptable, es necesario que se realice un diagnóstico precoz.

Las señales de alarma que pueden hacer que nos demos cuenta de que el niño puede estar sufriendo esta enfermedad son: la rigidez articular al levantarse por las mañanas junto con el dolor, la inflamación, y el calentamiento de las articulaciones.

La fiebre y el aumento de tamaño de los ganglios linfáticos también pueden ser otros signos que avisen de que se está produciendo este tipo de dolencia, unida a los síntomas que hemos comentado con anterioridad.

“Es una enfermedad que afecta con mayor frecuencia a la columna cervical, las rodillas, las manos y la articulación de la mandíbula; y la edad de presentación más frecuente es a los 14 años de edad. Para lograr el diagnóstico es probable que el médico solicite que al niño se le haga una analítica sanguínea, donde se podrá observar si están elevados algunos parámetros de inflamación, como la proteína C (PCR) reactiva o la velocidad de sedimentación globular (VSG)”, asegura el doctor Cano.

Una enfermedad con la que se puede lograr calidad de vida
También habrá que analizar el factor reumatoide. Se trata de un anticuerpo que en ocasiones aparece en la sangre de niños con este tipo de enfermedad, aunque no es del todo común.

Además de estas pruebas, habrá que someter al niño a una gammagrafía ósea, donde se podrán detectar cambios en los huesos y en las articulaciones y comprobar si el dolor que se está produciendo en ellas es debido a la artritis reumatoide.

A estas pruebas se les puede unir otra serie de estudios que descartarán enfermedades con síntomas similares para ofrecerle al pequeño un tratamiento adecuado.

El tratamiento que se le ofrece al niño es paliativo, es decir, es una enfermedad que no se cura pero que con el tratamiento adecuado puede aliviar el dolor y conseguir que el pequeño pueda llevar una vida normal, sin dolor.

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