Cómo actuar ante los golpes en la cabeza

Durante sus primeros años de vida te será difícil evitar este tipo de contratiempos. Te damos algunos consejos para prevenir males mayores

Los niños tienen una gran habilidad para acabar golpeándose con, prácticamente, todo lo que les rodea. Si bien es cierto que los más peques de la casa parecen de goma, en ocasiones debemos prestar especial atención a la zona en la que se ha producido el golpe.

La cabeza es una de las partes más sensibles y una de las que más golpes recibe, sobre todo cuando comienzan a gatear y a andar, que es cuando todavía no controlan del todo los movimientos y no pueden evitar golpearse en este lugar.

Vigilancia durante los días posteriores
Aparte de las típicas lesiones en los huesos, que son relativamente fáciles de diagnosticar y tratar a pesar de que pueden provocar fuertes dolores en el pequeño, hay algunos accidentes que necesitan de una especial atención para que el niño no corra un peligro mayor.

“Cuando el niño se golpea la cabeza, en el caso de que quede inconsciente, lo primero que se debe hacer es comprobar si respira y después comprobar si tiene pulso. Los traumatismos craneoencefálicos pueden ser leves o graves, en el segundo caso existe una hemorragia. En niños mayores que tienen los huesos del cráneo más formados, es probable que el traumatismo dé la cara días más tarde, produciéndose un hematoma epidural que necesita un drenaje quirúrgico urgente o las consecuencias pueden ser devastadoras”, previene el doctor Gabriel Cano, cirujano traumatólogo.

Efectuar las pruebas necesarias
Observar a los pequeños después del accidente es lo más importante, ya que los síntomas pueden aparecer con el paso del tiempo. Si aparecen vómitos o intensos dolores de cabeza, esto puede avisar de que hay algo que no está bien y que se debe acudir de inmediato al hospital para que evalúen la situación del niño. Esto se conoce como “el síndrome post contusional”, pero no tiene por qué producirse si se siguen al pie de la letra todas las recomendaciones.

“Generalmente se recomienda que si el niño se ha golpeado la cabeza se le haga una revisión para evitar riesgos y posibles complicaciones a la larga. Aunque generalmente no suele acabar siendo nada grave, es preferible prevenir para evitar riesgos mayores” asegura el doctor Cano.

Hay que intentar mantener al niño despierto durante las horas posteriores al accidente, debe reposar pero evitando que duerma durante este tiempo, además de vigilar que respira con absoluta normalidad para comprobar que todo está bajo control.


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