¿Cómo evitar que los mayores se pongan celosos?

Los celos suelen ser la reacción más natural entre los 'peques' ante la llegada de un nuevo hermanito a la familia

Lleváis un tiempo pensando en ampliar la familia y por fin el sueño se hace realidad. Sin embargo, la llegada de un nuevo miembro muchas veces altera el estatus de los pequeños, que pasan de ser los reyes de la casa a, simplemente, 'hermanos mayores'. Este cambio de rango no suele ser acogido con demasiado entusiasmo entre los niños: la llegada de un hermanito suele convertirse en una suerte de amenaza para los pequeños, que, en la mayoría de casos, no dudan a la hora de desencadenar una auténtica 'guerra' de celos, que en ocasiones puede prolongarse durante años y años si no la cortamos a tiempo.

Las comparaciones son odiosas
Lo queramos o no, una vez llegue el nuevo miembro a la familia nuestros hijos mayores comenzarán una constante y perpetua comparativa en función de cómo son tratados respecto al bebé. Los cuidados específicos y atenciones que requiere el recién nacido evidentemente varían respecto a las necesidades del hermano mayor, y esta diferencia no tardará en ser percibida y subrayada por el pequeño. Para evitarlo: aunque parezca una contradicción, evita tratarlos 'con equidad'. Cada niño es un mundo, así que, en vez de dejarte llevar por el sentido de la justicia, procura conceder a cada uno el tiempo y las necesidades que requieran respecto a su edad, intereses, forma de ser... Haz que cada uno se sienta especial por sí mismo.

No te dejes llevar por sus quejas
'Mi vaso tiene menos zumo', 'a él le has puesto más patatas', 'yo también quiero chocolate'... Las peticiones y los 'yo más' son en realidad llamadas de atención, que poco o nada tienen que ver con un reparto justo de la comida, los juguetes o incluso el tiempo que les dedicas a cada uno. No te dejes influenciar, y reparte de la manera en que creas conveniente.

No compares, y menos en voz alta
Cada niño desarrolla unas cualidades: unos sacan buenas notas, otros aprenden a tocar la guitarra, otros tienen un don especial para las manualidades... Olvidate de compararlos en voz alta: la sentencia 'tu hermano es mejor' no puede acarrear nada bueno. Si uno destaca en una materia por encima del otro, felicítale, pero no olvides remarcar también los puntos fuertes del otro cuando la ocasión lo pida.

¿Juguetes compartidos o separados?
Compartir los juguetes es una manera de estrechar lazos entre los hermanos. Aun así, la guerra por el 'esto es mío' es más que habitual entre mayores y pequeños, y puede llevar a generar más celos entre ellos. El truco: enséñales a compartir determinados juegos, pero permite que el mayor tenga acceso restringido a una serie de elementos 'de mayores'. No olvides que es importante que cada uno disponga de su propio espacio: ya sea en habitaciones separadas o compartidas, una estantería o un cajón de juguetes especial para cada uno puede ahorrarte más de un llanto.

No hagas de tu hijo mayor un baby-sitter
Muchas veces, el rol de hermano mayor conlleva convertirse en el 'vigilante' del pequeño, dando lugar a más de un encontronazo, especialmente cuando el menor de ellos comienza a desarrollar sus propias inquietudes y personalidad. No le cargues con más responsabilidades de las que le corresponden, y enséñale a tener paciencia con su hermanito. Explícale que, como hermano mayor, es capaz de hacer muchas más cosas de las que el pequeño todavía ni tan siquiera es consciente, y hazle ver que todo aquello que haga sirve de ejemplo para el recién llegado.

Reparte tu tiempo
Aunque ser padres de una familia numerosa suele dejar bastante poco margen de tiempo libre para casi nada, dedicar un rato en exclusiva a nuestro hijo mayor reducirá considerablemente los celos que puedan generarse del trato 'exclusivo' recibido por el bebé. Bastará con que destines 20 minutos de tu día a una charla baby-free para que el pequeño se sienta especial: pregúntale como le ha ido en el cole, interésate por sus amigos, pídele que te enseñe su último dibujo, o que te cante una canción... Cualquier excusa vale.

Hay días que son especiales
Aunque comprar las cosas a pares es una buena técnica para evitar peleas (dos juguetes, dos libros, dos helados...), hay veces que, sencillamente, tendrás que marcar a diferencia entre uno y otro: los cumpleaños, las buenas notas, una jornada especialmente valiente en el dentista... No te dejes llevar por el miedo a las posibles 'envidias', y marcar la diferencia cuando sea necesario.

¿Tienes problemas para controlar los celos entre tus hijos? Cuéntanos tu experiencia en el foro de hola.com

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