¡Dulces sueños!

Lo que deberías hacer (y lo que no) para inculcar a tu hijo buenos hábitos de sueño

El sueño es fundamental para la vida de las personas y desde pequeños hay que enseñarles a dormir de forma correcta. Cuando somos mayores dormimos como hemos aprendido de niños, por ello es tan importante enseñarles buenos hábitos de sueño que tienen que ser aprendidos en los primeros años de vida.

Lo que no hay que hacer
Lo que nunca debes dejar es que tu hijo se acostumbre a dormir delante de la televisión o en vuestra cama, porque se tienen que habituar a dormir en la suya, ni en el sofá de casa ni en otra cama que no sea la propia. Además, el pediatra Eduardo Cruz, del Hospital Santa Bárbara (Puertollano), explica que “no hay que acostarse con él en su cama o llevarlo a la vuestra. Si llama a los padres, no hay que acudir corriendo, aunque sí hablarle tranquilizándole y haciéndole saber que sus padres están cerca”.

Es muy habitual contarles un cuento para ayudarles a dormir y, de hecho, es una práctica muy buena, lo que ya no es aconsejable es pasarse horas leyéndoles cuentos hasta que, por agotamiento, se queden dormidos. Hay que acostumbrarles a que, tras contarles un cuento, te marcharás de la habitación y ellos se tienen que dormir, porque de lo contrario cogerán la mala rutina de pedirte siempre que le cuentes más cuentos y, una vez que lo cojan como rutina, es difícil quitar la costumbre.

Aunque sí que es cierto que a los niños que se pasan horas delante de la televisión o del ordenador y no practican ningún tipo de actividad física les cueste más dormirse, también les puede pasar a los que practican en exceso algún ejercicio físico. Esto genera adrenalina y estimula a los pequeños, por ello, dentro de lo posible, hay que evitar que antes de acostarse el niño haga ejercicio, o de lo contrario, el pequeño estará en la cama dando saltos o de un lado para otro. Hay que mantenerle relajado una hora antes de ir a la cama de manera que pueda conciliar el sueño mejor.

Si el niño no quiere dormirse, Cruz nos explica que “hay que llevarlo a la habitación, acostarlo y dejarle una luz encendida y si es necesario dejar una mascota de trapo, que le dé seguridad, y hacerle saber que nosotros estaremos cerca, pero que no dormiremos con él”.

¿Y si llora?
Es muy habitual que los niños pequeños lloren cuando van a ir a la cama o bien cuando están solos en la habitación. En este caso, debéis entrar en la habitación del niño y hablar con él de forma cariñosa, pero nunca cogerle. Además, no deberíais permanecer un tiempo excesivo dentro del dormitorio sino entrar a una serie de intervalos de tiempo que deben ser más prolongados según vayan pasando los días. De esta forma, el niño se dará cuenta de que llorando no va a conseguir nada y se irá acostumbrando a dormir solo.

Este método puede comenzar a aplicarse a partir de los seis meses de su nacimiento aunque puede alargarse a partir de los ocho.

Todo esto es factible si el pequeño no tiene ningún trastorno del sueño. De ser así, tendrás que acudir a un especialista y que sea él quien te indique lo que tienes que hacer.

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