La curiosa tarea de enseñarles a comer sano

Útiles consejos para inculcar hábitos alimenticios saludables a los niños

Una de las labores más difíciles para los padres es inculcar hábitos alimenticios saludables a los niños. Sobre todo porque no se trata únicamente de comer de todo, sino también de comer despacio, masticando bien todos los alimentos y disfrutando de cada comida.
Recuerda que la infancia es el momento de la vida en el que adquirimos la base de nuestras costumbres. Un niño que desayuna a diario, hace cinco comidas al día y come pescado, fruta y verdura, será un adulto que abogue por una dieta variada y saludable. Por eso, nuestra labor como padres será educarlos tanto en calidad como en cantidad. Basta un poquito de calma y algo de ingenio para lograr acabar con las malas costumbres en la mesa.

¡Vamos a hacer un menú semanal!
Entre las muchas soluciones para introducir nuevos alimentos, realizar un menú semanal es una de las mejores opciones. Pero tendrás que recordar que esta labor no sólo es responsabilidad tuya. Francisco Moreno Moreno, profesor de Educación Física y licenciado en Psicopedagogía, propone “hacer el menú de forma conjunta. Si un día pones un plato que al niño no le gusta, él podrá elegir otra de las comidas”.
De esta manera, conseguiremos poner en marcha una alimentación completa y equilibrada, en la que el niño se verá obligado a cumplir el trato porque su plato favorito está en juego.

Una imagen vale más que mil palabras
Y haciendo honor a esta famosa frase, queremos hacerte ver la importancia de la presentación de los alimentos. En este sentido, Francisco Moreno explica que “tenemos que presentar los platos de una manera atractiva. No es lo mismo un plato de espinacas frescas que un pastel de verduras gratinado. Y tampoco es igual encontrarse una pescadilla con ojos y cola que ver una bandeja con barritas doradas de merluza”.
Por eso, nuestro principal objetivo será camuflar bien los alimentos que más le disgustan. Es muy fácil de hacer, sobre todo si vamos juntando sabores. Por ejemplo, si sabemos que al niño le gusta el jamón podremos utilizar este condimento para introducir en su dieta los guisantes. Así el niño no verá sólo el temido color verde dentro del plato y seguro que se atreve a probar los guisantes.

Cambiando costumbres
Muchos niños están acostumbrados a comer frente a la televisión, pero es un gran error. El niño no disfruta de la comida, por esta razón Francisco Moreno comenta que “en cada momento hay un espacio y un tiempo. Y durante la comida deberíamos favorecer la conversación, interesarnos por el día a día de nuestro hijo, sus problemas y sus deseos”.
Así, el niño asociará a este momento un valor especial, no sólo será comer por obligación, se tratará de un momento familiar en el que disfrutar de los diversos alimentos. Y poco a poco comprenderá que comer es todo un placer.

¿Y tu pequeño, qué tal come? Comparte tus opiniones en nuestro foro.

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