¿Cómo ayudo a mi hijo a la hora de estudiar?

Es importante establecer una rutina de trabajo y planificar el tiempo de estudio y descanso

Entre los seis y los siete años, los niños necesitan comenzar a iniciarse en el estudio. Aunque todavía es pequeño, ya deberíamos empezar a establecer una rutina de trabajo. Obviamente, un niño de siete años no tiene que estudiar, pero sí tendrá algunos deberes que hacer y el mejor modo de prepararle para los cursos posteriores es creando hábitos.
De esta manera, y siempre que sea posible, tendremos el mismo horario para estudiar. También lo haremos con la habitación, creando un espacio donde el niño esté cómodo y encuentre todo lo necesario para sus tareas. Recordemos que las rutinas son así: al principio son sistemáticas, pero si no las haces las echas de menos.

¿Cómo y cuándo estudiar?
No a todos los niños les gusta pasar tiempo haciendo los deberes, por eso nuestra labor consistirá en inculcarle un valor a ese momento. Tal y como nos cuenta Francisco Moreno Moreno, profesor de educación física y licenciado en psicopedagogía, “es muy importante estar decidido a la hora de ponerse a estudiar. Hay que mentalizar al niño de que ese trabajo hay que hacerlo y siempre lo hará mejor si se hace con alegría y distensión”.
Asimismo, si nuestro hijo ya tiene que estudiar, es muy importante crear un plan de estudios donde se pueda ver fácilmente cuánto tiempo dedicamos a cada asignatura y cuántos descansos hacemos. Por ejemplo, a la hora de descansar la mejor opción es salir del ámbito de estudio, relajarse, comer algo o beber un vaso de leche.
Francisco Moreno Moreno nos cuenta que a la hora de elaborar el plan de estudios tendremos que tener en cuenta que “debe ser realista, personal, flexible y con descansos cada 50 minutos”.

Y, ¿dónde estudiamos?
También será muy importante preparar el lugar donde el niño vaya a hacer los deberes o estudiar. Los niños necesitan un lugar cómodo, tranquilo y bien iluminado para poder concentrarse y desarrollar sus actividades de una manera relajada. Francisco Moreno nos propone “una habitación sin ruidos ni distracciones, donde el niño pueda tener acceso a todas las herramientas necesarias como diccionarios o mapas”.
Es preferible que la luz sea natural pero, si no es posible, deberemos optar por una luz azul o blanca, siempre situada en el lado contrario al de la mano que escribe para no hacer sombras sobre el cuaderno. Y por último, la mesa y la silla deberán estar en consonancia con su altura. Para evitar tensión en los músculos de la espalda, lo mejor es tener una silla con respaldo para mejorar la postura, pero cuidado con la comodidad porque si es demasiado blanda el niño preferirá sentarse a descansar que a estudiar.

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