¿Quieres ir a una escuela de padres?

No nacemos con todo aprendido. Por eso, en estos centros te enseñan todo lo que debes saber sobre ti y sobre la dura labor de ser padre

Asistir a una escuela de padres es uno de los mejores cursos que se pueden realizar para aprender trucos acerca de la dura tarea de la educación de los hijos. Los expertos afirman que es una buena inversión, un tiempo bien aprovechado. Los padres son los primeros y principales responsables de educar a los hijos, y son los que deben dedicar el máximo esfuerzo y entusiasmo en ello. Además, la actitud que deben tener antes de acudir a un curso de este tipo es no pensar en la educación como mera función instrumental para obtener resultados: dinero, carreras, prestigio, éxito profesional, etc. La disposición que deben tener es la de optimizar las relaciones interfamilares mediante una mejor utilización de las propias habilidades y recursos personales.
Es importante que no te confíes de que serás perfecto sin informarte sobre la labor de ser padre. Ser padre no es innato, es algo que se aprende, y es una parte de la vida para la que la gran mayoría de la gente se cree que está preparado sólo porque vieron como sus padres lo educaron. Sin embargo, no hay ningún manual de aprendizaje que te indique la mejor manera de hacer las cosas. Una escuela de padres te ayudará a ser mejor padre y a no cometer con tus hijos los errores que tus padres cometieron contigo.

Ser mejores padres
El pediatra Eduardo Cruz, de Puertollano (Ciudad Real), es totalmente partidario de las escuelas de padres. Afirma que todos los progenitores deberían pensar en esta escuela como un lugar para intercambiar experiencias familiares. Un curso de este tipo permite reflexionar sobre temas educativos y dialogar sobre cómo abordar los diversos problemas que surgen durante el desarrollo de niños y adolescentes, según este especialista.
Éste recalca además que “en este tipo de cursos deben participar todas las personas implicadas. Es importante que las clases las impartan los profesionales médicos o psicólogos; y además, debe existir un intercambio activo de experiencias entre padres y docentes y entre el padre y la madre, en su caso”.
Asímismo, añade que el momento ideal para asistir a una escuela de padres es durante la educación de los hijos e incluso antes de nacer el niño.
La escuela, por su parte, debe ofrecer información sobre el desarrollo evolutivo del niño; saber cómo actuar con las rabietas, terrores nocturnos, etc. que aparecen en ciertas edades. Y, además, debe enseñar a los padres a que le den adecuada autonomía al niño. No obstante, es importante incidir en aspectos como el comer, la higiene y el sueño, que están presentes cada día.

¿Qué se aprende en una escuela de padres?
Los padres adquieren habilidades educativas para afrontar con decisión situaciones difíciles. Estas habilidades les permitirán que su hijo adopte la conducta adecuada.
Cada pareja tiene unas expectativas a la hora de tener hijos. En este sentido, la escuela ayuda a los padres a proyectar verdaderos objetivos educativos sobre sus hijos, a adaptarse a ellas y llevarlas a cabo. Uno de los aspectos que se debe fomentar es la comunicación entre las diferentes partes implicadas en la educación de nuestros hijos: padres, educadores, profesionales y escuela.

Consejos generales

No intentes ser un padre perfecto que cría un hijo perfecto, ya que la mayor parte de los errores que cometas durante la educación de tu hijo quedarán compensados por las cosas buenas que hagas.
No obstante, no olvides que no existe una única forma correcta de ser un buen padre, al igual que ningún experto te podrá decir en cada momento lo que tienes que hacer. Es importante que tú tengas confianza en ti mismo, te formes y adquieras la mayor cantidad posible de conocimientos sobre tu función. Simplemente, intenta mejorar y superarte en tu faceta como progenitor.

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