La timidez infantil, ¿es un problema?

El niño debería aprender a relacionarse progresivamente con la gente desde pequeño. Con tu apoyo y ayuda este proceso será mucho más fácil para él

Algunos niños nacen siendo tímidos y más sensibles. A veces, incluso los bebés actúan con timidez. ¿Alguna vez has visto a un bebé ocultando su cara a un desconocido? Por el contrario, a otros bebés los verás sonreír y saludar a todo el mundo, hasta a los desconocidos.
El hecho de que un niño sea tímido es normal, esto puede cambiar al desarrollarse. Sin embargo, la timidez infantil tiene diferentes grados. No obstante, existe un término medio que sin ser grave repercutirá en el desarrollo del niño sin llegar al autismo. Es importante saber localizar este último caso para poder tomar las medidas adecuadas y no confundirlo con una simple timidez.

Cómo saber si tu hijo es tímido

Hay situaciones que ayudan a saber el grado de timidez de tu hijo. Así que antes de alarmarse y acudir rápidamente al especialista, conviene observar su comportamiento en determinadas situaciones.
Algunos niños prefieren no involucrarse en algunos asuntos, pero esta cautela no debe confundirse con algún tipo de retraimiento.
No obstante, algo distinto sería si los padres se dan cuenta que un niño que tiene más de 3 y 4 años no busca la compañía de sus compañeros de la escuela, tanto durante el tiempo de clase como en el recreo. Es decir, si tu niño prefiere jugar solo, antes que con otros compañeros, es posible que sea más tímido de lo normal.
Algo diferente ocurre si un niño se coarta cuando está con personas desconocidas, con sus amigos o en lugares públicos. Si el niño no se siente bien cuando debe dirigirse a personas que no conoce, puedes ayudarle a abrirse a los demás. Muéstrale que no pasa nada por relacionarse con otras personas.
Lo importante es descubrir qué situaciones disparan la timidez en tu hijo. Hay niños que se muestran así sólo cuando están en grupo. Otros se vuelven tímidos cuando en la escuela se les pide que expliquen una lección o presenten un trabajo frente al resto de la clase. Trata de identificar las habilidades que tu hijo necesita desarrollar en las situaciones sociales que disparan su timidez.

Cómo ayudar a tu hijo

El principal problema de la timidez del pequeño, y lo que se debe intentar que no ocurra es que ésta se convierta en un hándicap para él. Los padres pueden ayudar a evitar esta situación. En primer lugar, no se le debe forzar a interactuar con personas que no conoce o que conoce poco. Pídele, no obstante, que dé muestras de educación con las personas que se encuentra: "buenos días", "gracias", "por favor”, etc.
Anímale progresivamente a que responda él mismo a las preguntas que le sean planteadas por otras personas. No te olvides de felicitarlo en privado cada vez que supere sus dificultades. Su seguridad debería llegar progresivamente mediante estos intercambios, que poco a poco serán más amplios y espontáneos. También puede invitar a uno de sus amigos para una actividad que le guste, y luego ampliar su círculo de amistades. Esto podrá ayudarle a apreciar el contacto con otros niños.
Como padres, no se debería intentar cambiar radicalmente a un hijo, ya que no es fácil vencer la timidez. Pero sí hay que tratar de ayudarle a superar este temperamento, intentar facilitarle su apertura social y así favorecer los inevitables contactos sociales que tendrá que establecer a lo largo de toda su vida.
No llames “tímido” a tu hijo. Algunos estudios demuestran que los niños a menudo crecen obedeciendo a las etiquetas que se les ponen. La presión de los padres puede causar al niño ansiedad y posteriormente llevarle a un empeoramiento de la timidez. Si tienes que usar la palabra “tímido” para describirle, relaciona siempre ésta con algo positivo; por ejemplo, “Ana es un poco tímida con la gente, pero es una bailarina brillante”.
Según el médico pediatra Eduardo Cruz Avilés, de Puertollano (Ciudad Real), “La timidez es un rasgo de la personalidad que puede, a veces, ser un trastorno de conducta; que afecta a la autoestima del niño, causándole malestar y sufrimiento y pudiendo crearle problemas en el desarrollo social y personal. Para combatirla hay que ayudar al niño a potenciar su autoestima, y para ello recalcar sus cualidades y aptitudes, darles amor y cariño, sin sobreprotección, y enseñarles a expresar sus sentimientos. Los padres deben hacer sentir al niño que es muy competente y capaz; y deben enseñarle las habilidades de las que carezcan”.
La psicóloga Ana García Mac Dougal (www.anamacdougall.com), del Colegio Oficial de Psicólogos de Cataluña, aconseja que el mejor modo de animar a tu hijo a vencer su timidez, según su edad, es llevándole a alcanzar sus deseos por sus propios medios. Siempre adaptándote a su nivel de independencia, le dirás que no se lo alcanzas tú, ni se lo consigues tú, sino que lo tiene que lograr él mismo. Hasta llegar a que, por ejemplo, cuando te pida que quiere un polo del quiosco, le digas que averigüe cuánto cuesta y le des el dinero para que lo compre él mismo, lo cual, para él será un gran logro. Como quiere el polo, hará todo el proceso. Así, y con todo, desde pequeño. Cuando te diga en la pubertad que quiere un ordenador, le animarás a averiguar en Internet con qué complementos lo quiere, qué precios hay, y armar un presupuesto. Lo prepararás para ir enfrentándose al mundo adulto tomando sus propias decisiones.

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