Factores cruciales cuando toca viajar con niños

Dónde colocar al pequeño, qué hacer para evitar los mareos… la respuesta a todas tus preguntas

Los viajes con tus hijos pueden ser una de las experiencias más gratificantes, pero las cosas también se pueden torcer durante el viaje, hasta el punto de convertirlo en un episodio que no quieras repetir. Por esta razón, es bueno conocer todas las medidas de seguridad que debemos  adoptar en los trayectos que hagas con tu hijo.

Viajar en coche, siempre con sillita homologada

Cuando realizas un viaje con un niño en el coche hay que pensar en muchas cosas: qué meter en la maleta para que no se te olvide nada importante, cómo llevarle, qué darle de comer para evitar mareos...
Cómo llevarle en el coche es una de las preguntas clave que tiene que hacerse una madre a la hora de plantearse un viaje con los más pequeños de la casa. La respuesta a esta pregunta es clara: siempre en una sillita de auto homologada.
El simple hecho de no llevar una silla en el coche puede suponer un grave riesgo para la salud del pequeño, como nos explica Pablo Martínez, responsable de ventas en Mercedes, “si no lleva esta silla homologada, en caso de accidente el riesgo de heridas mortales o muy graves será 7 veces mayor”. Ante esta evidencia, el consejo es de puro sentido común: no pongas en juego la vida de tu hijo y tómate como una obligación materna inexcusable la adopción de todas las medidas de seguridad correspondientes.
La elección de esta silla debe hacerse en función del peso del niño, ya que cada silla se fabrica y homologa en relación a este parámetro. Según el peso, los pequeños quedan clasificados en una serie de grupos: grupo 0, para niños de hasta 10 kg, que por norma general suele comprender desde su nacimiento hasta los 9 meses, aunque el factor es variable; así pues el grupo 0+ comprende hasta los 13 kg; el grupo 1 abarca desde los 9 hasta los 18 kg, que en edad suelen corresponder a la franja desde los 8 meses hasta los 4 años; grupo 2, de 15 a 25 kg o lo que es lo mismo: de 3 a 6 años aproximadamente y grupo 3, desde los 22 a los 36 kg, que corresponde a una edad de 5 a 12 años.

Las sillas, mejor con almohadillas

Por otro lado, Martínez nos explica que “estas sillas son bastante confortables para el pequeño, ya que tienen almohadillas en los lugares donde más apoya el niño, por lo que la comodidad para él es mucho mayor que si va en el asiento normal del coche, además de ser mucho más seguro”.
Pero no sólo hay que tener en cuenta la silla sino otras medidas de seguridad que a juicio de Pablo son también muy importantes, como son los cinturones de 3 anclajes, mucho más seguros que los que tienen tan sólo dos; ya que estos últimos pueden provocar lesiones en el estómago y en la parte baja de la columna vertebral.
A la hora de hacer un viaje, ya sea largo o un trayecto corto, Pablo explica que “es importante tener en cuenta que si el coche tiene airbag en la parte delantera y no puede desactivarlo es preferible colocar al pequeño en la parte trasera, porque el impacto del airbag en el niño es muy fuerte y puede ocasionarle alguna lesión”. Lo mismo ocurre si su vehículo tiene airbags en los laterales traseros.
En el caso de los menores de 4 años, éstos deben ir colocados en sentido contrario a la marcha del coche, el motivo de esta disposición (que pocos padres conocen) es que a esa edad la masa muscular de los pequeños todavía es débil y, en caso de sufrir un accidente, al estar sentado en sentido contrario a la marcha, la columna vertebral hace que las tensiones en el cuello sean menores que si fuera colocado normal.

Consejos clave para evitar mareos

Los medios de transporte en los cuales es más factible que un niño se maree son en el coche y barco. Este pequeño trastorno afecta por lo general a niños de más de dos años. Aunque es inevitable que los más pequeños puedan marearse, hay una serie de consejos que pueden minimizar este mareo.
Para paliar las consecuencias de los mareos, existen los clásicos chicles antimareo, que en la mayor parte de los casos funcionan, pero hay otra serie de precauciones a considerar para minimizar este inconveniente. En primer lugar, evitar cargar el estómago del pequeño con comida; es preferible que coma alimentos secos y ricos en hidratos de carbono, así como evitar también bebidas gaseosas o leche.
La situación que ocupe el niño en el medio de transporte también influye. Hay que intentar colocarlo, en la medida de lo posible, en el lugar donde haya menos movimiento; es decir, en el caso del avión en la zona de las alas, si viajas en barco, en el centro de gravedad del mismo, es decir en la parte central. En esa línea, hay que evitar que el pequeño esté en la cubierta, ya que el simple hecho de ver la ondulación del agua del mar puede provocarle mareos.
En caso de hacer el viaje en tren o autobús, la parte delantera de los mismos es el lugar más idóneo. Y, a pesar de que en el coche la parte delantera es en la que menos movimiento hay, ésta es la zona menos segura del vehículo, por lo que es mejor sentarlo en la parte trasera en su silla y con el cinturón de seguridad.

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