Claves para escoger la guardería de tu hijo

Factores como la calidad, la cercanía o la seguridad deben estar presentes en tu elección

Ahora que se te acaba la baja por maternidad y tienes que incorporarte al trabajo, es el momento de elegir una guardería en la que dejar a tu bebé. Es una de las decisiones más difíciles, ya que tienes que separarte de tu hijo y es natural que busques dejarlo en las mejores manos.

Las visitas a los centros y las entrevistas con los directores y responsables de estos constituyen una buena manera de conocer un poco más sobre la guardería. El hecho de acercarte hasta ésta no sólo te permite ver las condiciones del lugar, sino también valorar cómo es el trato de los educadores con los niños que allí se encuentran. Los cuidadores o educadores que atiendan a los niños entre 0 y 3 años deben, como mínimo, estar titulados en educación, mientras que los docentes que cuidan a los pequeños de entre 3 y 6 años deben ser maestros de Educación Infantil.

Asimismo, resulta clave conocer la metodología pedagógica que sigue el centro. Por ejemplo, es importante valorar la cantidad de juguetes y materiales para estimulación sensorial con los que cuenta la guardería. Asimismo, debes comprobar si tiene un programa de actividades relacionadas con la psicomotricidad, programas de aprendizaje musical y sensorial. Lo ideal es que todo ese trabajo quede reflejado en informes periódicos y en posteriores entrevistas personales, en las que se puedan aclarar dudas y conflictos, por lo que no debes tener reparos en preguntar a ese respecto.

Factores a tener en cuenta

Muchos son los factores que hay que valorar cuando elegimos un centro. Es importante la cercanía de la guardería con tu lugar de trabajo o tu casa para evitar así demasiados desplazamientos. Además, si la elección del centro es cerca de casa, los amigos que haga en la guardería serán los mismos que tendrá luego en el barrio donde viva; eso sí, el factor cercanía no debe primar sobre el de la calidad, ya que éste es el más importante a la hora de tomar la decisión definitiva.

La seguridad también debe de ser una las prioridades a la hora de elegir el centro en el vayas a dejar a tu hijo, así como el trato afectivo por parte de los educadores. En ese sentido, observa cómo hablan y cómo se comportan con los peques; en esa etapa es clave que traten con mucha ternura y cercanía a los niños, que están en la fase en la que los abrazos y el cariño son fundamentales en su desarrollo. Lo mejor es acudir a los distintos centros, de esta forma podrás ver las instalaciones con las que cuentan y cómo trabajan.

El marco legal en referencia a este tema es muy estricto con la cantidad de niños que pueden estar en cada aula, que además de ser amplias deben filtrar la mayor cantidad de luz natural posible. Con una edad inferior a 12 meses, tiene que haber un máximo de 8 niños por clase; para niños de entre 1 y 2 años, un máximo de 20; y de 3 a 6 la cantidad de niños no puede ser superior a 25 por aula. También es importante que el centro tenga aseos propios, hechos a medida para los niños de 2 años o más, con material sanitario adecuado para ellos.

Qué tienen que enseñarles

La educación que vaya a recibir tu hijo en la guardería es esencial, ya que se trata del paso previo a la entrada en el colegio y tiene que llegar con unas determinadas habilidades aprendidas. En estas escuelas infantiles, según el criterio de María Teresa Ferreras, profesora de educación infantil en el Colegio Público Ponce León (León), hay que inculcar a los pequeños una serie de valores fundamentales antes de llegar al colegio. Algunos de ellos son “los hábitos de orden, enseñarles a que si juegan con una cosa después tienen que dejarlas donde estaban, que se acostumbren a colocar las cosas que usan y no dejarlas tiradas en cualquier sitio”; en definitiva, inculcarles la importancia de que aprendan a ser ordenados.

En la actualidad los niños pequeños suelen ser bastante caprichosos; bien los padres, bien los abuelos les suelen dar todo lo que piden, y es precisamente en las guarderías dónde “hay que tratar de quitarles esos caprichines y enseñarles a saber que no lo pueden tener todo, al tiempo que ayudarles a que interioricen la importancia de compartir”.

Por otro lado, Ferreras, destaca como factor clave el desarrollo de las habilidades plásticas “más que el que aprendan el tener movilidad con las manos, que sepan romper papel, hacer cosas con plastilina, que tengas habilidades con las manos para hacer cosas”. En la actualidad, muchos niños llegan al colegio sin esta habilidad desarrollada y es en esta primera etapa de la educación cuando hay que estimularla y desarrollarla.

Es importante, por lo tanto que haya una evaluación continuada por parte de los educadores de cada niño para saber cómo va evolucionando y poder ir informando a los padres de los progresos de sus hijos.

¿Pública o privada?

No es tan importante el hecho de la privacidad o no del centro, sino la calidad de los profesionales que trabajan en ella. Lo bien que hable la gente de esa guardería es un factor a tener muy en cuenta. En este punto, es relevante también que pulses la opinión de los padres que ya tienen a sus hijos en ese centro. Puede ser un indicador bastante fiable de la calidad del mismo.

En este sentido, el nivel económico de la zona donde esté ubicado el centro influye en las tarifas de matriculación del mismo. Las privadas no tienen un precio cerrado, sino que oscila entre los 150 y 300 euros por lo general. Distinto es el coste en las públicas, que dependen de las comunidades autónomas o los ayuntamientos. El precio de éstas varía en función de los ingresos de los padres. En determinados casos, pueden ser gratuitas.

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