Dislalia fonológica

Para corregirla se trabaja con los niños desde el ámbito del juego.

La mayor parte de los niños con 5 años ya tienen un lenguaje que abarca la correcta pronunciación de todos los fonemas, pero existe una pequeña minoría que no. Estos niños pueden llegar a tener un defecto de habla que se conoce como dislalia.

Las dislalias son alteraciones en la articulación de los fonemas y son relativamente fáciles de identificar. Tanto los padres como los educadores suelen definirlo con esta impresión: "este niño pronuncia mal".
Así como en la dislalia fonética el niño no tiene incluido dentro de su sistema fonológico el fonema en cuestión, en este caso a pesar de conocerlo lo confunde con otros. La principal causa de este tipo de dislalia viene determinada por una falta de discriminación auditiva; es decir, él conoce ambos fonemas pero hay uno que no lo pronuncia porque le suenan igual ambos.

El problema en cuestión

El niño es capaz de pronunciar el fonema de forma aislada sin ningún problema y en la mayor parte de los casos lo repite sin ningún tipo de dificultad. El problema viene cuando tiene que decir ese fonema incluido dentro de una palabra. La logopeda Yolanda Solís Fuego explica al respecto que “es en ese momento cuando no discrimina y se produce la equivocación, ya que no utiliza bien los fonemas y los cambia, una dificultad que ocurre sobre todo con la s y z, fonemas que dentro de un vocablo los emplea indiscriminadamente y no es porque no conozca uno u otro, sino porque para él es lo mismo”.

¿Cómo corregirlo?

Al igual que en el otro tipo de dislalia, la fonética, hay que trabajar con él desde el ámbito del juego, pero las acciones que se llevan a cabo son completamente distintas, porque en este caso no hay que enseñarle a pronunciarlo, sino a diferenciar un fonema de otro.

Solís Fuego comenta que “hay uno de los ejercicios que es común para ambas dislalias, el dibujo, en este caso se necesita un dibujo diferente para cada uno de los fonemas con los que el niño tiene problemas para que vea las diferencias entre las pronunciaciones y conozca la posición adecuada de la lengua y labios para cada uno de esos fonemas”.

Otra de las acciones que se llevan a cabo es trabajar con la discriminación auditiva. En este caso, el logopeda lo que hace es pronunciar los distintos sonidos tapándose la boca con un papel, de manera que el niño tiene que reaccionar de distinta manera ante un sonido y otro; por ejemplo, al pronunciar el logopeda la letra 's' el niño tiene que dar una palmada, mientras que si es la letra 'z' tiene que dar un salto. De esta forma, se trabaja con él en el ámbito lúdico para que diferencie un fonema de otro a través de su sonido y de una forma divertida y entretenida para ellos.

La lectoescritura es otra de las actividades importantes dentro de la corrección de esta dislalia, como nos cuenta Solís Fuego: “es una práctica muy habitual encaminada a que el niño sepa escribir bien las palabras. En este caso, lo que se hace es dejar el hueco de la letras con las que tienen dificultades para que completen las palabras”.

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