Decora su habitación para favorecer su desarrollo

Decorar la habitación de un bebé es una tarea entretenida para los papás, pero si además queréis sacarle partido a ello en el desarrollo positivo de vuestro hijo, habrá ciertos detalles que tendréis que tener en cuenta

Cuando los bebés llegan a los seis meses es el momento en el que comienzan a distinguir los diferentes colores. A medida que van creciendo, pueden establecerse ciertas sensaciones e influencias sobre ellos. A los más peques de la casa les llaman la atención sobre todo los tonos llamativos y chillones. El problema de esta preferencia es que si no se combinan bien con tonos más suaves, la mezcla puede sobreestimular a los niños.

Cada color consigue un efecto diferente en los niños; algunos fomentan su concentración y otros los distraen, por eso a la hora de buscar los tonos para decorar la habitación se han de tener en cuenta estos factores. El color es una forma de favorecer la evolución visual de los niños, gracias a los colores comienzan a reconocer objetos y poco a poco van mostrando predilección por algunos de ellos.

Uno de los tonos que consigue mayores niveles de relajación en el bebé es el verde, que tiene un efecto pseudoanalgésico ya que ejerce cierta influencia sobre el sistema nervioso. El amarillo, por otra parte, puede servir para concentrar a niños que tienen tendencia a la dispersión; si además se usa en mobilario dedicado al estudio, como los libros o el escritorio, en tonos más pastel, pueden fomentar la actividad intelectual.

El rojo y el naranja son colores excesivamente llamativos que pueden fomentar el nerviosismo en el niño; por eso no está recomendado en la decoración de las habitaciones de los pequeños, aunque resulta uno de los colores ideales para los juguetes que les mantendrán activos y despiertos. El azul también es un tono que les relaja especialmente, además da sensación de limpieza e higiene, es uno de los mejores tonos con los que se puede decorar la habitación de vuestro hijo.

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