El 'peque' está celoso

La aparición de los celos es algo bastante habitual en los niños, especialmente cuando llega un nuevo miembro a la familia y todas las atenciones que tenía se reparten con su hermano

Varios estudios han demostrado que la atención de la madre no solo se reparte entre los dos hermanos sino que se procede a aumentar las exigencias, las prohibiciones y los castigos, ya que, de manera inconsciente, los padres observan al niño como más mayor.  Los niños tienen una dualidad de sentimientos con respecto a su nuevo hermano: por un lado le quieren, pero por otro les molesta su presencia, es el comienzo de un aprendizaje; el de que las figuras de apego, los padres, no se pierden, sino que se comparten.

 

La falta de figuras de apego

Verónica Minguito Orellano, Logopeda y especialista en atención temprana y psicomotricidad asegura que “se trata de una modificación de conducta en cuanto a los afectos, lo que técnicamente se conoce como conductas de apego, se produce una regresión en conductas relacionadas con la comida, la limpieza e, incluso, en algunos casos síntomas tales como negarse a ir al colegio, ataques de ira etc”. Hay que evitar errores tales como no explicar previamente al nacimiento del hermanito que éste va a nacer, tampoco se debe sacar al niño de la habitación de los padres cuando éste nazca, o apartarle demasiado tiempo de la madre cuando ésta llega a casa tras dar a luz.

“Los celos con la llegada de un nuevo hermano, son algo inevitable, es la forma que tiene el niño de expresar que no entiende los cambios en la familia y la forma de protesta ante sus figuras de apego, sus padres” afirma Verónica Minguito Orellano.

 

La llegada de un hermanito es dura

Son estos cambios bruscos los que pueden ser la fuente de los celos, algo que tiene como consecuencia que los niños tengan problemas de conducta. Para evitarlo, se debe hacer partícipe al pequeño desde el momento del embarazo en el cuidado de la madre y los del recién nacido cuando llegue a casa, teniendo además la posibilidad de ofrecerle al niño diferentes figuras de apego en las que apoyarse, como pueden ser su padre o sus abuelos.

Esta etapa puede convertirse en algo duro, pero con el paso del tiempo y algo de paciencia esta dificultad se puede solucionar consiguiendo que finalmente el pequeño acepte la nueva situación y aparque los celos para disfrutar de su hermano pequeño y de sus padres.

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