Llegó la hora de pasar del potito a la 'comida de mayores'

El cambio de los alimentos líquidos a los sólidos les cuesta mucho a los niños, por lo que se tiene que tener mucha paciencia

A medida que los bebés van creciendo, existen diversas etapas por las que deben pasar para completar su desarrollo.
El paso de la comida líquida como la leche, los purés y los potitos, a la comida sólida es una de las más importantes, no solamente porque ya necesita otro tipo de nutrientes que a los que no tiene acceso si no es mediante este tipo de comida, sino para su desarrollo físico.

Verónica Minguito Orellano, Logopeda y especialista en atención temprana y psicomotrocidad, aconseja que “Se observe la manera en la que los niños mastican y tragan los alimentos, ya que el escape de saliva o la interposición de la lengua entre los dientes nos darán un patrón alterado, síntoma de posibles problemas futuros”.

El pequeño comienza a hacerse mayor
Muchas veces vemos como los más peques se meten el dedito en la boca o son adictos al chupete, pero estos hábitos no resultan nada recomendables, ya que como asegura la Logopeda Verónica Minguito Orellano “Malos hábitos como el chuparse el dedo o el uso del chupete de manera prolongada hacen que el paladar se vuelva más alto y se altere la colocación de los dientes, pudiendo llegar a alteraciones en el momento de la deglución”.

A partir de los seis meses resulta recomendable ir introduciendo en la dieta de los más peques de la casa alimentos semisólidos para ir acostumbrándoles a ello y que el paso a la comida completamente sólida no les provoque ningún tipo de rechazo.

Esta fase debe llevarse a cabo de manera progresiva, es necesario armarse de paciencia porque para ellos no resulta algo demasiado fácil.

Ármate de paciencia
“El inicio de la masticación supone un esfuerzo para los niños, ya que es necesario coordinar la masticación y la fuerza de los órganos de la boca para tragar los alimentos. Si esto no se desarrolla de forma correcta el proceso de deglución se podrá ver alterado” afirma Verónica Minguito Orellano.

Hay que ayudarles a superar esta etapa facilitándoles de cierta manera la ingesta de alimentos, como por ejemplo cortándola en pequeños pedacitos hasta que ellos logren acostumbrarse a masticarlos de forma frecuente y con total normalidad.

Recuerda que la paciencia es la única arma con la que contarás para acostumbrar a tu hijo a comer alimentos sólidos, ya que aproximadamente hasta el año, este proceso no lo realizan de forma tranquila y normal, y el desarrollo de este puede ser bastante arduo.

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