La diabetes que afecta sólo a las embarazadas

Te contamos en qué consite, cómo detectarlo y cómo poder controlarlo

Cuando se está embarazada se corre el riesgo de contraer más enfermedades que en un estado normal. Sin embargo, no todas ellas suponen un riesgo para la salud de la mamá y del propio bebé; basta con conocerlas para poder prevenirlas.

Recientemente se ha celebrado el Día Mundial de la Diabetes, una enfermedad que afecta a 258 millones de personas en todo el mundo, según el último informe publicado por la Federación Internacional de Diabetes. De entre sus tipologías, existe una que afecta únicamente a las embarazadas, se trata de la diabetes gestacional. Este trastorno metabólico se produce porque la hormona de la insulina no convierte el azúcar de la sangre en energía.

Afortunadamente, la diabetes gestacional afecta solo a un 4% de las mujeres embarazadas y en la mayoría de los casos surge durante el segundo periodo de gestación y se corrige después del parto, aunque existe un riesgo bastante alto de que se pueda volver a regenerar en el futuro. Según la Dra. Elena Jimenez, médico de familia del Centro de salud de Villanueva de la Vera, “cada vez es más frecuente que las mamás jóvenes padezcan esta dolencia, posiblemente por la mala alimentación que lleva la sociedad'.

Aunque no todas las mujeres con diabetes gestacional corren algún riesgo, en algunos casos existe mayor probabilidad de sufrir un parto con complicaciones o tener un bebé con defectos congénitos.

¿Qué mujeres son más propensas a la diabetes gestacional?
Cualquier mujer puede desarrollar esta enfermedad, pero existen unos factores que aumentan la probabilidad de padecerla.
Tener más de 30 años de edad, haber dado a luz a un bebé de más de cuatro kilos 275 gramos o haber padecido diabetes gestacional en el embarazo anterior, haber sufrido un aborto natural anteriormente, tener antecedentes familiares o pertenecer a un grupo étnico que tiene más probabilidades de desarrollar esta enfermedad, como los indios americanos, los hispanos, los asiáticos o los afroamericanos.
Para prevenirla, Elena Jimenez recomienda 'hacer ejercicio regularmente, llevar una dieta sana compuesta por seis comidas ligeras de azúcar y realizarse el Test de Sullivan”.

Pruebas para detectar la diabetes gestacional
A las mujeres consideradas de alto riesgo se las realiza el Test de Sullivan al comienzo del embarazo para detectar la enfermedad, mientras que al resto de las embarazadas se las hace la prueba entre las 24 y 28 semanas del embarazo.
Según la doctora Jimenez, 'la prueba es muy sencilla, consiste en un análisis de sangre después de haber ingerido una bebida que contenga aproximadamente 50 gramos de glucosa. Si el resultado indica que la mujer tiene concentraciones elevadas de glucosa en la sangre, ésta deberá someterse a una segunda prueba. En ella, se comprobará la tolerancia al azúcar, así se realizarán cuatro extracciones de sangre: una en ayunas, y las tres siguientes a la una, a las dos y a las tres horas de haber ingerido 100 gramos de glucosa'.
Si esta última prueba resulta positiva, un endocrino será el encargado de diseñar una dieta sana que mantenga a la mujer en 'nomopeso', es decir, en alrededor de un índice de masa corporal inferior a 27 kg/m².

Controlar la diabetes
La mayoría de las mujeres embarazadas que padecen diabetes gestacional pueden controlar los niveles de azúcar mediante una dieta adecuada y ejercicio. Las menos afortunadas, son tratadas con insulina.
Según la doctora Elena Jimenez, 'lo más adecuado es controlar los niveles de glucosa en sangre varias veces al día, sobre todo antes y después de cada comida'- A pesar de lo que parece, es una labor fácil y sencilla, realizada a través de un pequeño dispositivo que obtiene una muestra de sangre.
Además el médico puede recomendar análisis de orina para medir la concentración de cetonas. Las cetonas son ácidos débiles producidos cuando el organismo quema grasas en lugar del azúcar de la sangre para obtener energía, es una consecuencia del mal control de azúcares en sangre. Esto ocurre cuando las embarazadas no consumen suficientes calorías y el organismo se ve obligado a buscar otras fuentes de energía.
Si la cetoacidosis no se trata a tiempo, puede producir incluso la muerte del feto. Algunos de los síntomas pueden incluir nauseas, vómitos, problemas para respirar o confusión mental.

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