¡Llegó la hora de conocer al dentista!

La prevención en el cuidado de los dientes puede ser clave para evitar futuros problemas

El cuidado de los dientes de leche tiene la misma importancia que el de los dientes definitivos, especialmente porque si acostumbramos a los niños a cuidar su higiene bucal, esto no sólo repercutirá en su salud, sino en un la adquisición de responsabilidades, factor clave en su proceso de maduración.

Probablemente te habrás preguntado más de una vez cuál es el mejor momento para llevar a tu hijo la primera vez al dentista. Por norma general, los padres suelen hacerlo cuando el niño presenta algún problema –lo mismo sucede con los adultos–, pero para hacer las cosas bien desde el principio es necesario hacerlo antes, como manera preventiva.

La prevención es la mejor arma

La odontóloga Lourdes García–Payo indica que “es recomendable llevar a nuestros peques al dentista tan pronto como sea posible y señala como referencia los estudios que en ese sentido ha desarrollado la Organización Internacional de la salud Dental”.  En esa línea, esta dentista, que actualmente trabaja en la clínica Hight Street Smiles, en Liverpool, considera que “la edad ideal para la primera visita sería el primer año de vida como referencia general, para después continuar realizando las visitas de manera regular; aproximadamente entre cada 6 y 12 meses, dependiendo de las recomendación que realice tu odontopediatra”.

En ese sentido, considera clave la labor que pueden desarrollar los padres a la hora de establecer una imagen positiva sobre esas revisiones periódicas. García-Payo cree que “de esta forma acostumbraremos a los niños al ambiente de la clínica, los ruidos y olores, para prepararles y ayudarles a sentirse mucho más relajados en futuras visitas. Se trata de establecer un refuerzo positivo respecto al cuidado de los dientes”.

Así pues la prevención en el cuidado de los dientes puede ser clave para evitar futuros problemas, aunque en nuestro país la tendencia es acudir al dentista cuando generalmente ya no hay solución. Debes evitar por todos lo medios que esto suceda si quieres que tu hijo se encuentre sano, ya que al igual que cuidas sus oídos o su garganta para que no se enferme, tener especial atención en la higiene bucal del niño podrá prevenir otra serie de problemas como infecciones o problemas gástricos.

 

No asociar el dentista con algo negativo

En esa línea, es clave llevar a un niño tan pequeñito a la consulta del dentista, sobre todo cuando ya han aparecido sus primeras muelitas, aproximadamente entre los 24 y los 30 meses.  “Si los papás llevan a la consulta del dentista a un niño de corta edad, los profesionales podemos observar si existe algún tipo de malformación en el esmalte para poder hacer un seguimiento cronológico en el recambio y aplicar el tratamiento necesario que mejore su salud cuando el pequeño vaya creciendo” afirma la odontóloga Lourdes García Payo.

La importancia de la higiene dental es máxima y por tanto debes seguir las recomendaciones de tu dentista de la misma forma en la que lo haces con cualquier especialista. Tu hijo te lo agradecerá.

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