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19 OCTUBRE 2009

Qué hacer cuando los niños no comen

Una alimentación sana y variada es la clave para que los pequeños crezcan saludablemente

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'Mamá, no quiero más'; 'no tengo hambre'; 'esto no me gusta'... No hay duda de que, en algunas familias, la hora de la comida puede convertirse en una auténtica pesadilla. Pescados, frutas y verduras se convierten en los grandes archienemigos de los pequeños, y las comidas suelen acabar con los padres poniendo en practica todo tipo de trucos para motivarles a comer, y que pasan desde bailes y carantoñas hasta disimular el sabor de los alimentos con tortillas o purés. Una situación que, si se alarga, puede provocar carencias de nutrientes esenciales para su dieta y afectar proporcionalmente a su desarrollo... ¿Quieres saber cómo evitarlo? Apunta nuestros consejos.

'Fíchalos' como pinches de cocina
¿Qué mejor forma de acercar a tus hijos a los alimentos que pidiéndoles que te ayuden a cocinarlos? 'Ficha' a tus nuevos pinches y déjales que se involucren en la preparación de los platos para toda la familia: enséñales cómo cortas las patatas, picas los ajos o cómo pelas una cebolla. Tomar parte en las pequeñas tareas, cómo remover una salsa, pasar tomates por el pasapurés o batir huevos, les harán partícipes del menú familiar: ¿quién podría negarse a probarlo una vez esté sobre la mesa?

Comer es igual a crecer
A partir de cierta edad, los niños comienzan a preocuparse por lo altos que van a ser y lo mucho que van a crecer, así que no está de más explicarles cómo contribuyen la carne y el pescado a este proceso si los consumen con regularidad.

¿Calidad o cantidad?
Aunque es importante que los niños estén bien alimentados, es más importante aún saber que calidad no es igual a cantidad. Procura que su dieta abarque todos los nutrientes que necesitan a diario: proteínas en forma de carnes, huevos y pescado, los hidratos del pan y los cereales, la fibra de las frutas y verduras, el calcio de la leche..., que les aporte lo esencial para ir al cole, correr, jugar y hacer las miles de agotadoras actividades y tareas que llevan a cabo a lo largo del día.

¡Imaginación al poder!
La presentación de los platos también cuenta. Una cara de puré de patata con salchichas y zanahoria, un molde de arroz blanco con tomate... Échale imaginación y haz de la hora de la comida un juego más.

Todos comemos lo mismo
Los niños adquieren un alto porcentaje de sus hábitos diarios al copiarlos de los mayores: cepillarse los dientes, ir al baño solitos... La comida no es menos: por eso es importante que te vean comer lo mismo que ellos. Un niño que crece en un entorno en el que se rechazan ciertos alimentos acabará negándose a comerlos.

No cedas al chantaje
Los niños sólo quieren comer lo que les gusta: pasta, patatas, rebozados, dulces, fritos... Por eso, si tu hijo tiene tendencia a la inapetencia o simplemente no le gustan las espinacas, es fundamental que no cedas a sus chantajes ni caigas en lo gritos o los enfados: por muchas horas que lleve dando vueltas con el tenedor, forzarle a comer no servirá de nada, del mismo modo que darle lo que quiere tampoco lo hará. Ten paciencia.

¿Qué trucos utilizas para enseñar a tus hijos a comer 'de todo'? Pásate por el foro de Niños y cuéntanoslo

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