Recomendaciones para las primeras lecciones de esquí de los niños

Consejos para que los ‘peques’ empiecen a practicar el deporte blanco garantizando su salud y seguridad

Muchos papás aficionados al esquí están deseando compartir ese hobby con sus hijos. Sin embargo, a pesar de que se trata de un deporte muy completo y divertido, es necesario que se tomen algunas precauciones para garantizar la salud y la seguridad del niño antes de que comience a hacer sus primeras bajadas por la pista.

La edad es un factor fundamental para determinar el tipo de actividades que los niños pueden realizar. Hasta los tres o cuatro años conviene que estén en las guarderías o jardines de infancia de la estación. Allí, empezarán a familiarizarse con la nieve, a jugar con trineos o incluso a comenzar a caminar con esquís de plástico. A partir de los cinco o seis años, el desarrollo óseo y psicomotriz del pequeño permite que empiece a recibir sus primeras lecciones de esquí. Al principio se aconseja que se opte por clases particulares para evitar accidentes a consecuencia de un despiste y para que aprenda las nociones básicas más rápidamente.

Además, el niño tiene que contar con el equipo adecuado para esquiar. Lo ideal es apostar por ropa abrigada e impermeable, guantes, gafas especiales y botas no muy duras. No se debe olvidar la crema protectora para evitar que la delicada piel de los niños se pueda quemar o irritar. Los profesionales recomiendan también que el pequeño lleve una tortuga o protección dorsal, que evitará golpes fuertes en caso de caída. Además, es obligatorio el uso de casco hasta los once años.

Para evitar que el niño se pierda se aconseja a los papás que apunten en una tarjeta los datos del pequeño y el lugar donde se puede localizar a su familia y que se guarde en un bolsillo de la cazadora del 'peque'. En caso de que ya sea mayorcito, lo más práctico es que los padres fijen un punto de encuentro con sus hijos.

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