¡Vamos a la cama!

Unas sencillas pautas pueden corregir los malos hábitos de sueño de los más pequeños

Aunque es una tarea que muchas veces no se tiene en cuenta, dormir es un hábito, y como tal, los niños han de aprenderlo de la misma manera que les enseñamos a comer o a hablar. Los trastornos del sueño durante la infancia son muy frecuentes: ansiedad antes de acostarse, pesadillas, despertares en mitad de la noche, resistencia a meterse en la cama o incluso orinarse, son inconvenientes que experimentan hasta el 30 por ciento de los niños de entre seis meses y doce años, según informa el doctor Gonzalo Pin de la Asociación Española de Pediatría.

Aunque es fácil prevenir estas conductas siguiendo una serie de pautas sencillas, es importante saber reconocer y tratar estos problemas con rapidez, ya que los niños sufren con especial intensidad este tipo de trastornos. Los peques requieren de grandes dosis diarias de descanso, y el déficit de sueño o la mala calidad del mismo ocasionan cambios en su conducta que pueden interferir en su desarrollo.

¿Qué podemos hacer?
  • Dormir bien es un hábito que hay que enseñar. Insistir o castigar al niño que se resiste a meterse en la cama, puede resultar contraproducente para que adquiera un hábito de sueño saludable.

  • Es importante que el dormitorio sea un lugar tranquilo y acogedor, en el que poder descansar del tirón toda la noche. Mantener la habitación a oscuras y con la temperatura adecuada favorece en gran medida el sueño de los más pequeños.

  • Al contrario de lo que puede parecer, realizar alguna actividad física antes de dormir no favorece la conciliación del sueño. Un buen baño, al contrario, puede servir de relajante antes de meterse en la cama.

  • Las cenas copiosas provocan digestiones pesadas, lo que impide descansar profunda y sosegadamente. Alimentos estimulantes, como la cafeína o el chocolate, también dificultan que los peques se vayan a la cama.

  • El uso de tecnologías a última hora del día (televisión, videoconsola, Internet...) estimulan a los niños, por lo que es preciso evitarlas a partir de las ocho de la tarde.
  • En caso de encontrarnos con un grave trastorno del sueño, es fundamental consultar a un pediatra, ya que, en ocasiones, este tipo de problemas requieren de tratamientos específicos que deben ser impartidos por un profesional.

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