Piel de bebé

Los mejores cuidados para los más pequeños.

Fina, delicada, de terciopelo. Así es la piel de los niños. Y esa es la razón de su fragilidad. Porque esa misma belleza es su cara y su cruz. El Dr. Eduardo López Bran explica la razón. "Esta piel se defiende peor de las agresiones externas porque sus glándulas sebáceas y sudoríparas funcionan de forma más lenta, y además, no tiene manchas porque su capital solar está intacto. A medida que pase el tiempo, se hará más rugosa, y los orificios glandulares se harán más evidentes".

Así, hasta llegar a la adolescencia, cuando la actividad hormonal dispare la producción de sebo y de sudor, y puedan aparecer problemas de impurezas o de acné y de olor corporal ¡como bien sabe la madre de cualquier quinceañero! Algo similar sucede con la melanina. El pigmento natural del organismo se presenta primero en pequeñas cantidades (esta es una de las razones por las que los niños de color nacen muy claritos, por ejemplo, o por la que tantos recién nacidos tienen los ojos azulados) y va haciéndose fuerte y ganando puestos de forma progresiva, pero no llega a desarrollarse por completo hasta los catorce años. Esta debilidad es el motivo por el que la protección solar infantil es imprescindible, especialmente de cara a evitar problemas en el futuro.

El Dr. López Bran da algunos consejos sobre el cuidado correcto de la piel infantil. "Es importante mantener una higiene adecuada, y lavar lo necesario, pero siempre teniendo en cuenta que no debemos abusar para no dañar el film hidrolipídico que protege la piel de los pequeños. De hecho, no pasa nada por usar jabones o geles sólo en las áreas que se ensucian con más facilidad, sin abusar del baño. Del mismo modo, tampoco hay que frotar muy fuerte ni friccionar la piel con brusquedad, como se puede hacer con una toalla. Lógicamente, es también muy importante hidratar a fondo y reponer el film hidrolipídico, que al fin y al cabo es el manto que nos protege y nos defiende, lo que se consigue usando cremas emolientes".

Porque tan perjudicial es la falta de higiene como su exceso: demasiada agua y jabón puede dejar la piel excesivamente fragilizada y propensa a irritaciones o alergias.

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