Manos mágicas (I)

Los beneficios y ventajas del masaje infantil

Cuando sus ojos no saben aún enfocar ni sus oídos conocen el significado de las palabras, la piel y el sentido del tacto son las puertas de comunicación del bebé con el mundo exterior, ese universo que aún le resulta totalmente desconocido. De ahí las múltiples ventajas y beneficios que tiene el masaje infantil. Bajo este nombre se conocen una serie de técnicas de tacto, voz y mirada que se utilizan para mejorar tanto la salud y ánimo del bebé como para reforzar los lazos afectivos entre padres e hijos.

Anabel Romero, especialista en estas técnicas, explica alguna de las razones. "No sólo aporta muchísimos beneficios para el bebé, sino que también ayuda a los padres a familiarizarse con su lenguaje corporal y sus ritmos de comunicación, lo que asegura el desarrollo de una confianza mutua entre padres e hijos". Ella recomienda que estas técnicas se aprendan a partir de los veinte días de vida del bebé (antes duermen demasiado) y antes de los seis meses, ya que a esa edad ya son demasiado inquietos. Ella es partidaria de mostrar primero cómo se hace con la ayuda de un muñeco y sólo después pasar al bebé. A los cursos pueden acudir ambos progenitores, pero siempre teniendo en cuenta que es importante que sea siempre la misma persona la que inicie y termine un masaje para que el cambio de manos no inquiete al niño.

No es difícil dar un masaje a un bebé. Lo más importante es crear un ambiente agradable, en una habitación a una temperatura entre 23ª y 26ª y luz tenue. Quien dé el masaje debe encontrarse cómodo y no está en absoluto de más tener a mano toallitas limpiadoras, pues a menudo los bebés se relajan tanto que los 'escapes' no son infrecuentes. No conviene hacerlo si está dormido, tiene hambre o bien acaba de comer, o en estados febriles o infecciosos. Es importantísimo respetar sus deseos: si el bebé se niega o se encuentra incómodo con algún movimiento, no hay que forzarle. Conviene hacerlo a diario, estableciendo una rutina que se puede ir alargando a medida que el bebé se hace mayor.

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