Sin lágrimas, sin tirones (II)

Un cabello suave y bien peinado.

Secretos del lavado
Durante los primeros meses de vida del bebé, es importante lavar su delicado cuero cabelludo con jabones específicos, formulados tanto para su cabecita como para el cuerpo. No hace falta usar mucho producto, al contrario: sólo lo necesario y después, aclarar a conciencia. Más tarde puede pasar a usarse un champú para niños. Estos, en contra de la creencia popular, no son especialmente recomendables para mayores: su principal cualidad es que no pican en los ojos, pero no por ello son necesariamente preferibles para el cabello. Una vez pasada la etapa en que la posibilidad de que el jabón entre en los ojos sea un drama, es mejor pasarse a un champú específico para cada tipo de cabello, siempre que sea suave.

¡Sin enredos, por favor!
Son muchas las niñas que consideran su larga melena su posesión más preciada, y que no renunciarían a ella por nada. Pero son igualmente muchas las madres que sufren las "tragedias" relacionadas con esas guedejas de princesa. Enredos, nudos, tirones, llantos... Afortunadamente, existen trucos para hacer más fácil el proceso. En primer lugar, hay que peinar empezando por las puntas para ir subiendo gradualmente, agarrando cada mechón entre los dedos para no tirar del cuero cabelludo. Es importante desenredar antes del lavado, y después, usar acondicionador, imprescindible para atenuar la electricidad estática y evitar tirones. Pero su aplicación suele resultar demasiado pesada para las impacientes niñas, por lo que existen dos opciones excelentes para ganar tiempo y evitarse berrinches. Por un lado, los champús dos en uno, sumamente prácticos, o bien los acondicionadores sin aclarado. Estos, que existen en spray o en crema, se extienden sobre el cabello secado con toalla y ahorran mucho tiempo y problemas.

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