¿Qué hago si sufre una insolación?

El pediatra Eduardo Junco aconseja cómo tratarla y prevenirla

Durante el verano, los niños suelen tener problemas para adaptarse a las altas temperaturas y a la elevada humedad del ambiente, por eso no es de extrañar que algunos sufran una insolación. Los mareos, el dolor de cabeza, la sequedad de la piel, las náuseas y el dolor abdominal son sus síntomas más habituales, pero si no se trata a tiempo puede dar lugar a pérdidas de conciencia y convulsiones.

Para mantener controlada la situación es necesario llevar al niño a una estancia oscura y fresca. Un baño con agua fría también le ayudará a recuperarse, pero en caso de que no mejore, conviene consultar con personal experto por si es necesario que el pequeño tome medicación antitérmica.

Aún así, la prevención es la mejor de las armas en estos casos. Por ello, conviene que el niño vista ropa fresca, ligera y transpirable. Además, se le debe proteger del sol con sombrero y darle con frecuencia agua y bebidas isotónicas que aseguren un buen nivel de hidratación.

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