¡Al agua bebés!

Le mostramos los aspectos positivos que tiene la experiencia acuática para la estimulación y el desarrollo de los niños

Durante nueve meses, vivieron en un medio acuático. Al salir, ¿por qué no volver a él? Esta es la propuesta de algunos centros, que animan a las madres a acudir con sus bebés a vivir el agua y volver a experimentar los placeres de flotar y sumergirse.

Como explican en el centro Valle 36 de Madrid, especialistas en este tipo de cursos, "este proyecto educativo no se puede llamar "Natación de Bebés": lo que se pretende es facilitar una serie de experiencias acuáticas, un contacto con este medio que le exija al niño unas modificaciones en su conducta orientadas a la adaptación al agua. No enseñamos respuestas de ningún tipo, y mucho menos habilidades específicas de natación sino que planteamos situaciones variadas, ejercicios, juegos… a los que cada niño responde de una forma tal que solucione el problema. Es decir, no enseñamos a nadar, aunque ese objetivo utilitario se consiga secundariamente como consecuencia del trabajo principal".

Los expertos del centro aseguran que numerosas investigaciones han demostrado que la educación del movimiento durante los primeros 22 meses de vida ejerce un influjo duradero en el ulterior desarrollo motor, es decir , favorece las habilidades cinéticas del niño. El comportamiento educativo de los padres tiene una importancia que no se limita a la simple estimulación motriz; se ha podido comprobar que la natación del lactante brinda a los padres una situación concreta en la que experimentar su relación o su conducta con respecto a sus hijos. La experiencia acuática se plantea como una forma más de estimular el desarrollo del niño que por sus características especiales resulta muy eficaz y gratificante tanto para la madre como para el niño".

Más sobre: