¿Qué puedo hacer si mi hijo no quiere comer?

El doctor Eduardo Junco responde de forma práctica a esta cuestión tan común en el crecimiento del bebé

Alimentar bien a nuestros hijos es una asignatura pendiente en la mayoría de los hogares y debería estar siempre presente en la educación y formación de los padres. La verdad es que no tenemos idea de la trascendencia que para la salud del futuro adulto tienen una buena educación dietética y nutricional en la infancia.

Un gran número de enfermedades de nuestro medio están favorecidas, cuando no provocadas, por hábitos alimenticios inadecuados que se adquirieron desde la infancia. La obesidad, la hipertensión, la diabetes, la artrosis, la arterioesclerosis y la enfermedad coronaria son claros ejemplos en los que la dieta y los hábitos alimenticios tienen un importante papel, tanto en su aparición como en su evolución. Y los padres, tan preocupados por su futuro, a veces no dan importancia a que los niños coman en exceso, lo hagan a horarios inadecuados o tomen alimentos inapropiados.

Causas
A partir del segundo año, la mayoría de los niños pierden interés por la comida. A medida que va teniendo más relación con el entorno y sobre todo si es nervioso, difícilmente aguanta tranquilo toda la toma. Cuando notan que han comido lo mínimo suficiente para mitigar la sensación de hambre, quieren dejar de comer.

¿Qué se debe hacer?
  • La comida tiene que ser un momento agradable.

  • No dar tanta importancia a la comida, sobre todo delante del niño.

  • Ofrecerle, siempre que se pueda, lo que más le guste. Es más importante que se aficione a comer a que coma de todo.

  • No prolongar las comidas en exceso. No cambiar el menú por sus exigencias.

  • Si no termina su comida, no demuestre ante él el enfado o disgusto. Retírele el plato sin regañarle.

  • No haga comparaciones con otros hermanos. Si le premia o castiga, la comida se encontrará en primer lugar en su escala de valores, y ello no es un acierto.
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