Sonrisas sanas

Cuidar los dientes de leche es invertir en su salud dental

Convertir la higiene dental en un hábito y visitar al odontopediatra son las bases para que los pequeños puedan presumir de boca.

Antes estaba extendida la opinión de que los dientes primarios, los llamados "dientes de leche" no requerían tantos cuidados como los definitivos, dado que se iban a caer. Un error. Como explica el Dr. José María Sada, "si en los dientes de leche hay caries e infecciones, con mucha probabilidad se pueden comprometer los definitivos". Incluso antes de que salgan, esos dientes requieren cuidados especiales. La Dra. Carmen León, odontopediatra (odontólogo especializado en niños de 2 a 5 años), perteneciente al Gabinete del Dr. Sada (tel. 91 357 27 40), lo explica con detalle. "No cuidar los dientes de leche supone alteraciones, caries y procesos infecciosos que afectan a los dientes que se están formando por debajo. Además, perder un diente de leche antes de tiempo puede provocar que el definitivo salga torcido, ya que una de las funciones de los dientes primarios es mantener el hueco de los que saldrán después".

  • Se puede eliminar la placa de las encías de los bebés pasando una gasita por ella tras las comidas.

  • Hay que comenzar a cepillarse cuando salen los primeros dientes. Hasta los 4 años, deben hacerlo los padres. Desde los 4 a los 8, han de alternarse progenitores y niños. A partir de los 8 años, los niños han de responsabilizarse solos de su higiene oral.

  • Por debajo de los 4 años no se debe usar pasta de dientes, ya que los niños se la tragan, lo que puede suponer un aporte excesivo de flúor no adecuado para el estómago. Después hay que usar pastas adecuadas a su edad. La acción mecánica del cepillado es mucho más importante que la pasta, y una buena técnica es fundamental.

  • El odontopediatra establecerá los tratamientos de fluorización, que refuerzan el esmalte y reducen el riesgo de caries. En casos de riesgo medio (es decir, casi todos), la doctora León los recomienda cada 6 meses. Si hay riesgo alto (por ejemplo, en niños con caries del biberón) es mejor cada tres meses.

  • La caries no es evitable al 100%, por cuestiones de herencia, bacterias en la boca, tipo de saliva o dureza del esmalte, pero sí en gran medida. Lo más importante es una higiene adecuada y revisiones periódicas en el odontopediatra, donde además se puede hacer un control de la placa.
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