¿Qué puedo hacer si a mi hijo le duelen los dientes?

Le damos las claves para responder de forma práctica a esta cuestión tan común en el crecimiento del bebé

La erupción de los dientes en el niño es un proceso fisiológico de gran trascendencia en su desarrollo, pues diferencia dos épocas en la forma de alimentarse: la lactancia y cuando comienzan a masticar alimentos sólidos. El momento y la secuencia de la erupción de los nuevos dientes es una característica de la maduración y, aunque existe un calendario, no en todos los niños es igual, pues el ritmo y la velocidad de erupción los marca la herencia.

En contra de la creencia general, la aparición de los dientes nunca es causa directa de enfermedad. No provocan fiebre, tos ni diarrea. Lo más que originan son molestias y desasosiego en el niño y, además, gran ansiedad por morder todo con la consiguiente contaminación bacteriana de la cavidad bucal, circunstancia que favorece la aparición de infecciones. Es una época en la que aumenta la ansiedad, en ocasiones hay pérdida del apetito, sueño más intranquilo, aumento del babeo, dermatitis perioral y mayor propensión a las infecciones respiratorias y digestivas.

Soluciones ante este problema
  • El 'mordedor' puede aliviar las molestias, tranquilizar al niño y facilitar la erupción dentaria.


  • En ocasiones, y sobre todo por las noches, pequeñas dosis orales de paracetamol pueden resultar beneficiosas.


  • Existen productos farmacéuticos que, aplicados sobre las encías, pueden aliviar molestias.


  • Prevenir la aparición de maceración y eccemas en los labios y la región peribucal.
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