Masaje infantil: salud para los más pequeños al alcance de la mano

Les mostramos todas las claves para que se convierta en el masajista de su hijo

  • Hay que crear un ambiente tranquilo, con una luz suave, la temperatura adecuada y sin ruidos. No es el momento de dejar sonar el móvil…


  • Es importante usar un aceite de masaje suave y, a ser posible, sin perfume o hecho expresamente para los bebés. De esta manera, las manos se deslizan mejor y además se nutre la piel del pequeño.


  • En general, los movimientos han de ser siempre desde dentro hacia fuera, partiendo del centro del cuerpo y acabando en las extremidades. La presión no ha de ser ni demasiado suave (serían cosquillas), ni demasiado fuertes: nadie mejor que usted para encontrar el punto justo.


  • Lo mejor es comenzar por el pecho, con el bebé recostado boca arriba, estableciendo contacto visual. Es importantísimo respetar el lenguaje corporal del niño, estando atento a sus movimientos y actitud. Le debemos pedir permiso antes de comenzar, acercándonos a él poco a poco, gradualmente.


  • Con las manos calientes, comenzamos poniendo las palmas en el centro del pecho y moviéndolas hacia los lados y hacia abajo con suaves gestos circulares. Después, las podemos mover de arriba hacia abajo. Hay que trabajar especialmente en el abdomen, siempre desde la parte inferior del pecho hacia abajo, repitiendo esos gestos levantando las piernas del bebé. Esto ayuda a aliviar los gases, tan comunes en los pequeños.


  • Haga círculos por encima y por debajo del ombligo, tanto con las manos como con las yemas de los dedos.


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