Turismo fluvial: navegando entre canales

Esta forma de viajar permite disfrutar, sin prisas y en familia, de maravillosos paisajes y encantadores pueblos

¿Está pensando en viajar a Francia y quiere hacer algo diferente? ¿Le gustaría este año olvidarse del coche y de cualquier otro medio de transporte convencional para vivir una experiencia apasionante? Pues le proponemos un viaje en barco a través de los más de 8.500 km de canales que surcan la geografía interior de este bellísimo país. Antiguamente eran la vía de comunicación natural entre el Mediterráneo y el Atlántico pero, hoy, se han convertido en una excelente manera de disfrutar sin prisas de los maravillosos paisajes y pueblos que se pueden encontrar a lo largo y ancho de sus riberas.

Alsacia, Lorena, Borgoña, Vosgos, Loira, Bretaña, Aquitania, Lot y Midi son auténticos paraísos para practicar el turismo fluvial. Su importancia a lo largo de la historia ha motivado que los ríos y canales franceses se hayan cuidado con esmero, es más, en torno a ellos se ha desarrollado toda una forma de vida. La gran ventaja de esta forma de viajar es que durante el día se puede navegar o atracar en cualquier punto de la orilla para pasear, visitar algún pueblecito de la ruta o, simplemente, desembarcar para comprar comida. Eso sí, al llegar la noche está prohibido navegar, de modo que lo mejor es atracar en algún punto de la ruta para descansar o encontrar algún restaurante con encanto para saborear una deliciosa y exquisita cena.

Seguramente se esté preguntando ¿y quién es el capitán? Pues usted mismo. Y es que estos barcos, que navegan a una velocidad de 6 km/h, son muy fáciles de manejar. Bastan 30 minutos de instrucción para que cualquiera pueda soltar amarras y emprender el viaje con absoluta tranquilidad.

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