Personalidades de todo el mundo han posado de forma sorprendente por una causa humanitaria

Movidos por UNICEF y con el objetivo de ayudar a los niños más desfavorecidos, estos personajes nos revelan algunos secretos de su infancia

Solidarios con las causas humanitarias y las necesidades de los niños más desfavorecidos del mundo, un grupo de importantes personalidades y personajes del arte y la sociedad internacional han querido colaborar con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y protagonizar un espectacular reportaje. Todos ellos han posado de forma sorprendente. No hay más que ver las insólitas imágenes que reproducimos con el fin de llamar la atención sobre un terrible problema cuya necesaria solución necesita de la colaboración de todos. "Hay millones de niños y niñas que carecen de infancia", acaba de afirmar la directora ejecutiva de UNICEF, Ann M. Veneman, al dar a conocer en Londres el informe ‘Estado mundial de la infancia 2006’. Y a ello ha añadido: "A pesar de los esfuerzos para mejorar su vida, hay muchos todavía que son abandonados, explotados o que sufren abusos y discriminación".

Ahora, con ocasión de una subasta celebrada en París a favor de UNICEF, los protagonistas de nuestro reportaje han querido colaborar con tan humanitaria causa, y al tiempo de confiarnos sus sueños de infancia, contestando unas preguntas idénticas que les hemos hecho, han querido posar de forma verdaderamente sorprendente para causar un mayor impacto con su llamada de atención. Estefanía de Mónaco lo ha hecho vestida de payaso; su hermano, el príncipe Alberto, de cowboy; Naomi Campbell, de bailarina estrella; Claudia Cardinale, con un guepardo; Claudia Schiffer, con el peluche de sus sueños, y David Copperfield, también con su gran oso de peluche.

La princesa Estefanía de Mónaco nos sorprende vistiéndose de payaso, y contesta así a las preguntas:

—¿Qué clase de niña fue usted?
—Creo que, como todos los niños, era un poco traviesa; según parece, era una granujilla, pero creo que, no obstante, siempre fui bastante sabia. Puede que hiciera tonterías, pero sé que era muy dulce, es decir..., muy juguetona, muy divertida.

—¿A qué se sentía destinada?
—Nos educaron siempre hacia nuestro futuro papel de príncipes de Mónaco. Eso era muy importante. Crecimos en el seno de una familia unida, feliz y sencilla, contrariamente a lo que algunos pudieran imaginar. Esta célula de amor nos permitió poder abordar mejor nuestro futuro y aguantar mejor ciertas restricciones, evidentes debidas a nuestra posición.

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