Aprender a comer bien, la asignatura pendiente

Cuidar los hábitos alimenticios del niño resulta fundamental para prevenir posibles enfermedades como la obesidad, la diabetes o la hipertensión

Nos ocupamos de sus estudios, de su formación, de su progreso en la escuela... y, sin embargo, no nos damos cuenta de que tan importante como la educación académica lo es la nutricional y la dietética. Y es que unos hábitos alimenticios inadecuados durante la infancia pueden favorecer o provocar, con el tiempo, diversas enfermedades, entre ellas, obesidad, hipertensión, diabetes, artrosis y arteriosclerosis, o diversas afecciones de tipo coronario. De ahí la necesidad de prestar un poquito de atención a los 'peques' cuando se sientan a la mesa; comprobar que no coman en exceso, que lo hagan en los horarios adecuados, que tomen los alimentos más idóneos para su edad, etc.

A continuación le mostramos algunos de los platos que, por sus propiedades nutritivas, deberían formar parte de la dieta de un niño:

Puré de verduras: El puré de verduras es un plato indispensable y omnipresente en la alimentación infantil. Su composición, el equilibrio de sus nutrientes y su digestibilidad hacen de él un plato ideal para el desarrollo y el crecimiento del niño.

Paella: De gran aceptación entre los niños, su base es el arroz (capaz de aportar carbohidratos y proteínas en las proporciones adecuadas), pero contiene también verduras, pescado, carne, etc, por lo que resulta muy completo.

Espaguetis a la boloñesa: La pasta es uno de los alimentos preferidos por los chavales debido a su sabor y a sus divertidas formas. Además, si se acompaña de carne, sus cualidades nutritivas mejorarán debido al aporte proteínico.

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