Cuidados básicos para la recta final del embarazo

Le contamos, mes a mes, los cambios que se producen en el organismo de la madre y la progresiva evolución del feto

OCTAVO MES:
Cambios maternos: la gimnasia de preparación para el parto es una actividad beneficiosa que enseña a respirar a la madre y le ayuda a fortalecer determinados grupos musculares. Además, contribuye a que las futuras madres se relacionen entre sí y a que los padres también puedan participar directamente en el próximo acontecimiento.

El aumento de peso en estos meses es a veces excesivo y el ginecólogo puede recomendar una dieta alimenticia diferente. Si en esta época del embarazo aparecen pérdidas, cosa relativamente frecuente, por pequeñas que sean, hay que ponerlo en conocimiento del ginecólogo lo antes posible. Aunque en la mayoría de los casos son leves y pasajeras, es importante que sea él quien indique si, además del reposo, es necesario también algún otro tratamiento.

Cambios fetales: continúa el aumento de peso. Tiene menos espacio para moverse, aunque lo hace constantemente. Todos los órganos y los sistemas están desarrollados. Comienza a consumir grandes cantidades de calcio y de hierro procedentes de la madre, puesto que su esqueleto está creciendo y mineralizándose. A partir de este mes, las ecografías se van haciendo más frecuentes y, a través de ellas, se valora la madurez, la velocidad de crecimiento y la posición.

Controles médicos: una vez más lo primero que debe controlar es su peso y la tensión arterial. Pero, también, ha de hacerse un estudio en sangre de coagulación y análisis bacteriológico para descartar infecciones estreptocócicas que puedan perjudicar al niño en el momento de nacer.

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