Cuidados básicos para la recta final del embarazo

Le contamos, mes a mes, los cambios que se producen en el organismo de la madre y la progresiva evolución del feto

Se acerca el momento del parto y la ansiedad que ello genera, junto a las molestias físicas y la deformación progresiva, hacen que la madre se encuentre más nerviosa e insegura. El reposo prolongado, los largos paseos caminando y la vigilancia médica deben ser actividades más frecuentes que nunca.

SÉPTIMO MES:
Cambios maternos: aumentan los problemas de espacio intrabdominal. Pueden aparecer molestias o dolores por la compresión, dificultades en las vías urinarias, así como retención de líquidos.

Si aparecen edemas en las extremidades inferiores se debe informar al ginecólogo; éstos tienen que ser muy vigilados. La preeclampsia con retención de líquidos y aumento de la presión arterial es una parición peligrosa para la madre y para el feto, que hay que observar y tratar. Además, el aumento de volumen del abdomen traslada el centro de gravedad y hace cambiar la postura corporal de la madre.

Es importante continuar con el cuidado de la piel del abdomen y del pecho. Para prevenir la aparición de varices recurra a tratamiento postural y a largos paseos.

Cambios fetales: en este mes comienza el rápido aumento de volumen y de peso. Todos sus órganos vitales, excepto los pulmones, están completamente desarrollados. El cerebro y el sistema nervioso van madurando.

Se mueve con frecuencia, cambia de posición y traga líquido amniótico. El pelo comienza a individualizarse, la piel está tersa y los órganos de los sentidos, completamente desarrollados.

Controles médicos: en este mes de embarazo debe controlarse el peso y la tensión arterial. Además, es recomendable que se haga un análisis de la glucemia en sangre y de orina. Para valorar la situación de la placenta y la cantidad de líquido amniótico, se tendrá que hacer una ecografía. Y no olvide vigilar la retención de líquidos y los edemas en extremidades inferiores.

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