El placer y el ritual de la higiene diaria

La hora del baño es un momento en el que puede disfrutar de su hjo de una manera muy especial.

Segundo año
Ya habrá descubierto que el baño es una ocasión maravillosa para establecer una relación muy especial con el niño. Por esa razón es importante que se haya realizado siempre a una misma hora, dedicándole su atención por completo. La inclusión de juegos, canciones, libros de plástico o rituales específicos lo convierte en un momento de placer que aumenta la unión y la afectividad entre el niño y sus progenitores.

Tercer año en adelante
Lo que antes era un placer puede convertirse en una auténtica tortura si el niño decide que el baño no le divierte, sino que es una interrupción de otras actividades que le pueden parecer mucho más entretenidas e importantes.

Una manera de animarles es un sistema de recompensas. Ponga un calendario a su vista, y por cada día concédale un punto. Al final de la semana le tocará un ‘superpunto’, que se ha de traducir en algún tipo de regalo que puede convertirse en un premio aún más divertido a final de mes. Este método tiene la ventaja de que les enseña a esforzarse por aquello que quieren conseguir, aunque para que funcione, ha de ser constante.

Además, es importante explicarles por qué necesitan tomar un baño, y la importancia de tener a raya los gérmenes para encontrarse bien. Y, por supuesto, consiga que el baño sea un momento muy divertido y relajado que incluya canciones, juegos, risas y por encima de todo, mucho cariño.

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