Mi bebé llora, ¿qué le pasa?

Al principio es causa de impotencia e inseguridad en los padres. Pero es fácil aprender a interpretarlos. No se pierda nuestros consejos

El llanto del bebé es de los sonidos más bonitos y, a la vez, más inquietantes que existen. Bonito, porque es su manera de decirnos: "¡Hola, mamá, estoy aquí!" Y tenso porque, por otra parte, puede llegar a causarnos impotencia y cierta inseguridad.

Según Jordi Pou, jefe de Pediatría del Hospital San Joan de Déu, el llanto causa en los padres sentimientos de culpabilidad, ansiedad y frustración por la sensación de no estar cuidando bien al niño. Pero no hay que preocuparse, porque todo tiene solución. "El lenguaje que se establece entre la madre y el niño es un vínculo especial y personalísimo". Y es que tanto la madre como el bebé inician desde el primer momento una relación nueva en la que se llega a alcanzar el equilibrio emocional de ambos. Pero hasta que llegas a ese punto hace falta tiempo y... paciencia.

Potente y enérgico = saludable

La interpretación del llanto del niño depende del tono, la duración, los suspiros y las pausas entre los sonidos que emite. Pero no hay que olvidar que también hay que tener en cuenta las expresiones faciales y los movimientos que el pequeño realiza con brazos y piernas.

"Es bueno que el recién nacido llore en cantidad, con un llanto potente, que le ayuda a ensanchar sus pulmones y a organizar su circulación sanguínea. El llanto es un precursor de la palabra y establece comunicación", explica Paulino Castells, especialista en Psiquiatría, Pediatría y Neurología.

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