Dulces y tranquilos sueños

Las claves para crear buenos hábitos en los más pequeños a la hora de dormir

El temor a la soledad y a la oscuridad es inherente a la naturaleza humana. Así, todos los niños tienen miedo o temor en algún momento de su vida a quedarse solos o a la oscuridad, circunstancias que precisamente se dan de forma conjunta al comienzo de la noche, al irse a la cama antes de iniciar el sueño.

Así, en algunas ocasiones, aunque esto no es lo habitual, al niño se le nota inseguro y temeroso a medida que se acerca la hora de acostarse, exige algo de luz e intenta evitar que el padre o la madre abandonen la habitación mientras está despierto. A veces, esta situación se repite cada día, se complica con hábitos y actitudes que nos esclavizan y nos obligan a permanecer con ellos hasta que se duermen y, lo que es peor, ellos mismos hacen esfuerzos para no quedarse dormidos.

Cuando son pequeños lloran y se agitan, por lo que los padres deciden ceder y el niño en la mayoría de los casos acaba en la cama de los padres, donde es cierto que se queda dormido en el acto y, es más, normalmente no se despierta hasta la mañana siguiente.

¿Cómo podemos manejar y poner solución a este problema? Es fundamental tener mucha paciencia y, sobre todo, intentar conseguir que el niño no se sienta solo.
  • Hacedle ver que estáis cerca, habladle y tranquilizadle.
  • No debéis cogerle y menos acostarle en vuestra cama.
  • Si no obtiene beneficio con el escándalo, éste cada día será más corto y llegará el momento que acepte dormir solo y tranquilo.

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