Pequeños deportistas

El 'fitness' infantil aporta a sus hijos muchas ventajas, tanto emocionales como físicas

Abundan los estudios que demuestran la gran cantidad de ventajas que la actividad reporta a pequeños y adolescentes. Y no sólo las más obvias, referidas a la forma física, sino también al plano psíquico. Los niños que hacen ejercicio fortalecen su autoestima, poseen una mejor imagen de sí mismos, y además reciben dosis extra de autoconfianza. Unas ventajas que incluso aumentan durante la adolescencia, edad conflictiva por excelencia, ya que la actividad ayuda a controlar la ansiedad e incluso la depresión. Y otros peligros no menos graves, como el tabaco, el alcohol y las drogas: se ha demostrado que los jóvenes que practican deporte presentan una menor incidencia de este tipo de problemas, sobre todo si son prácticas individuales y los chicos entrenan más de tres horas a la semana.

De lo que no cabe duda es de que el ejercicio es el mejor método para evitar un problema cada vez más frecuente entre los niños como es la obesidad, tanto durante la infancia como de forma preventiva para edades posteriores, ya que previene enfermedades futuras que se manifiestan de adulto tales como la diabetes tipo II, el colesterol elevado, la hipertensión o enfermedades coronarias. Es importantísimo tener en cuenta también el papel emocional que puede tener el ejercicio. Los deportes en grupo, por ejemplo, potencian la sociabilidad del niño y le enseñan a relacionarse mejor con los demás. Igualmente interesantes son las actividades que se comparten con los padres, que se transforman en una herramienta excepcional para reforzar los lazos afectivos, siendo una gran manera de pasar el tiempo juntos y de inspirar valores tales como la deportividad, el saber perder tanto como el saber ganar, y la importancia de la cooperación y el esfuerzo conjunto.

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