Los beneficios de la lactancia materna

Sigue siendo la alimentación ideal y más recomendada para el recién nacido

Es uno de los vínculos de unión más estrechos entre la madre y recién nacido y, además, tiene multitud de beneficios. Dar el pecho a los bebés es la opción alimenticia más adecuada, según diferentes estudios y opiniones de expertos. Así, se recomienda la lactancia materna como forma de alimentación más beneficiosa para todos los niños, hasta las 26 semanas de vida. Según se recogía hace unos meses en un informe emitido por profesionales del sector sanitario del Reino Unido y hecho público por la Secretaría de Estado para la Sanidad, además de comprobar la buena evolución de peso y talla, se constató que los bebés amamantados tenían menos riesgo de padecer gastroenteritis y sufrían menos infecciones respiratorias y otitis. Pero dar de mamar a un bebé no sólo es bueno para éste. El estudio refleja que las madres que dan el pecho a sus pequeños tienen menos riesgo de padecer cáncer de mama y les resulta más fácil controlar el peso después de la maternidad.

En nuestro entorno se sigue recomendando la lactancia materna como la alimentación ideal para los bebés, pero desgraciadamente, en muchas ocasiones, ésta se ve comprometida por las obligaciones laborales de la madre, la edad materna avanzada (media de 31 años en el primer hijo), la falta de información adecuada y la inseguridad de la madre, sobre todo, cuando es el primer hijo que tiene.

Los beneficios de la lactancia son evidentes y los pediatras deberán recomendarla siempre, a no ser que existan algunas contraindicaciones concretas que puedan afectar tanto a la salud del recién nacido como a la de la madre.

Sus propiedades
  • Es un alimento estéril de disponibilidad permanente.
  • Aporta defensas que mejoran la inmunidad del bebé y lo defienden de posibles infecciones.
  • Nutre de forma más equilibrada.
  • Aporta leucocitos que lo protegen de las enfermedades e infecciones intestinales.
  • Previene las alergias e intolerancias alimenticias.
  • Refuerza el vínculo emocional madre-hijo.
  • Protege a la madre de padecer cáncer de mama.

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