Los cuidados del recién nacido

El pediatra vela por la salud de los bebés en los primeros días de su vida

Desde el mismo momento de su nacimiento, o incluso antes, comenzamos a preocuparnos por la salud de nuestro bebé. Así, ya en el momento de nacer es conveniente la presencia en el paritorio de un especialista en medicina infantil o de un neonatólogo para atenderle.

Explorará al niño y evaluará su vitalidad mediante el test de APGAR, en el que puntuará de 0 a 2 estos cinco parámetros: latido cardiaco, color de la piel, tono muscular, movimientos respiratorios y reacción ante estímulos. El niño, nada más nacer, está cubierto de "vernix", tiene la cabeza algo deformada y la cara hinchada, debido al moldeamiento del parto. Su color es rojo y, a veces, amoratado. Es importante abrigarlo bien para que conserve el calor.

El pediatra debe medirlo, pesarlo, explorar sus reflejos, respiraciones y latido y realizar un examen externo minucioso para descartar malformaciones o malposición. Hay que recordar que los niños recién nacidos duermen casi todo el día y sólo se despiertan para comer, que hacen deposición cada vez que toman el pecho y que se pueden poner levemente amarillos entre el tercer y sexto día de vida.

  • Higiene. Una vez desprendido el ombligo (de 7 a 10 días), el baño debe ser diario con geles especiales para bebés. Es muy beneficiosa la utilización de una crema hidratante, y, además, el "área del pañal" precisa de una atención especial.
  • Cuidados del ombligo. Hasta que el cordón umbilical se desprenda, es conveniente mantenerlo en condiciones asépticas para evitar su infección. El alcohol de 70º y los preparados antisépticos son útiles para conseguirlo.
  • Pruebas metabólicas. Son análisis efectuados en el segundo y séptimo día de vida para prevenir enfermedades que pueden producir retraso mental.

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