David Bisbal: 'Creí que ser padre me iba a dar miedo, pero todo va fenomenal'

El cantante pasó por París, desde donde se lanzará a la conquista de Europa

Después de haber vendido cuatro millones de discos entre España, Latinoamérica y Estados Unidos con sus tres anteriores trabajos, David Bisbal, a sus treinta y un años —ocho después de haberse hecho famoso en el programa Operación Triunfo—, quiere conquistar Europa —ya tiene hecho un hueco en el mercado alemán y austríaco—, y para ello, nada mejor que comenzar por París, ciudad que ha visitado hace unos días y donde tiene programados los dos primeros conciertos (para el 22 y 23 de abril) de una gira que le llevará también a Amsterdam y Bruselas. En la capital del Sena y a la sombra de la torre Eiffel, el cantante conversó con nosotros y nos habló de su carrera y de la felicidad que ha inundado su vida y la de Elena Tablada con el nacimiento de la pequeña Ella, su princesa. "Cuando nació nuestra hija estuve al lado de Elena. Al principio pensé que lo pasaría peor, es decir, que me marearía, pero la vi a ella tan fuerte y tan tranquila que eso me dio fuerzas a mí".

 

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Tu hija vino al mundo con una canción debajo del brazo, ¿no?
Ha sido una casualidad porque el tema «Mi princesa» estaba ya más que compuesto y en proceso de grabación cuando recibimos la noticia de que íbamos a ser padres. Pero la letra se le puede aplicar a ella lo mismo que a Elena, mis dos princesas. Esta canción me está dando muchas alegrías y a la gente le encanta cuando la canto en mis conciertos.

 
¿Qué se siente al ser padre?
Siempre me lo preguntan y no lo puedo explicar. Por un lado, estás contento y orgulloso de haber conseguido una cosa grande en la vida, pero al mismo tiempo sientes que, de alguna manera, te duele el pecho y el corazón porque, cuando estás enamorado, te sientes contento y feliz, pero, al mismo tiempo, algo te duele y es como si te faltara la respiración de tanta alegría.

Han de ser ahora un poco duros los viajes, las giras, porque supone separarte de las dos personas que más quieres, ¿no?
Es difícil. Pero también sabes que siempre vuelves. Además, preparas las cosas de manera que las ausencias sean cortas. Por ejemplo, durante la gira por España —desde mayo hasta finales de año— estaremos allí y podré estar casi a diario con Elena y con Ella. Lo que sí tengo muy claro es una cosa: cuando tengo una gira me gusta saber siempre cuándo voy a estar de nuevo en casa. En este sentido, nunca me gusta improvisar o alargar: nunca me puedo ir de casa sin saber exactamente el día que voy a volver.

¿Qué tal se te da el papel de padre?
Es muy fácil todo. Creía que se me iba a dar mal o que no me iba a ir bien del todo, que me iba a dar miedo… Pero no. Todo va fenomenal.


¿Poniendo, incluso, pañales?
Incluso eso. Todo, todo: he hecho de todo ya.


¿Se porta bien Ella?
Muy bien…, aunque también llora bastante. Pero ahora ya está empezando a dormir toda la noche seguida, lo que implica que ya se porta mejor.

¿Os veremos un día a Elena y a ti pasar por el altar?
Sí. El matrimonio es muy importante, y los dos le tenemos mucho respeto. Lo celebraremos algún día… No sé si este año. No sé si públicamente o más en privado, pero lo haremos. Somos conscientes los dos de que hay que fortificar esta familia que se está formando. Elena y yo hemos asistido a algunas bodas que nos han quitado las ganas... por tanta gente, tanto agobio... Por eso digo lo de privado.

¿Qué es lo que nunca falta en tu maleta cuando vas de viaje o de gira?
El ordenador. Siempre viene conmigo. Es una gran herramienta de trabajo. También llevo conmigo a la Virgen del Mar y un buen neceser con medicinas…, porque siempre hay que prevenir.


Tu gira española se titula «Sin mirar atrás, tour 2010». ¿David Bisbal no es amigo de mirar atrás?
Yo sí que miro atrás. Con este título lo que intento es motivar un poco a la gente y convencerla de que, con la situación difícil que estamos viviendo, lo que hay que hacer es mirar adelante. Pero yo, como persona, miro hacia atrás y me detengo en los momentos que me han hecho sonreír, porque eso es lo bonito, es lo que se te queda clavado.

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