Les abrimos las puertas de 'Nunca Jamás': el particular paraíso de Michael Jackson

Inspirada en el cuento de Peter Pan, es una mansión llena de elementos fantásticos e incluso tiene pasadizos secretos

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Él siempre se ha quejado de que nunca tuvo infancia pero quizá intentó recuperarla construyendo Neverland (Nunca Jamás), el fastuoso rancho que adquirió en Santa Bárbara y que convirtió en un auténtico parque de atracciones. Aunque hoy lo único que podemos encontrar en sus puertas son coronas de flores, cartas, regalos y fans llenos de lágrimas, hubo un día en que el Rey del Pop consiguió hacer de esta mansión un lugar para la fantasía y los sueños.

Michael Jackson vivió allí entre 1988 y 2005, año en que lo abandonó definitivamente y quedó en manos de una sociedad. Sus dos últimas residencias conocidas fueron Barhéin (Emiratos Árabes) y Los Ángeles, y no sabemos si los herederos podrán recuperar una residencia que en su día se valoró en 33 millones de dólares. Tras la muerte del cantante han salido a la luz algunas fotos de su interior y su valor está más que justificado.

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Tiene unos impresionantes jardines con lagos artificiales, fuentes y estatuas de bronce que representan a los niños rescatados por Peter Pan. Incluso llegó a tener un zoo del que hoy no queda ni rastro. Lo que sí es bien visible desde el cielo es la espectacular estación de tren que Jackson mandó construir como parte de su particular paraíso.  Éste contaba con una gigantesca noria, un carrousel de los años 50 o una carpa de circo, entre otras atracciones. Pero ¿cómo es el interior de la casa en la que vivió el cantante durante casi 20 años?

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Tiene un gran hall, lleno de cristaleras que dejan pasar la luz proviniente del jardín. Desde la entrada se accede al magnífico salón donde estaba situado su piano. Decenas de marcos de fotografías con imágenes de amigos y familiares estaban situados sobre el instrumento. El piano de Michael ya no está y sus recuerdos personales tampoco, como la estatuilla del Oscar concedida a la película 'Lo que el viento se llevó', que compró el músico ya que era una de sus favoritas. Lo que sigue estando es una magnífica chimenea, en torno a la cual se reunía con familiares y amigos. La estancia está muy próxima a la cocina, de estructura abierta y en la que varios chefs preparaban sus platos preferidos.

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En el segundo piso de la casa se encuentran las habitaciones. Sin duda, la más llamativa es la del Rey del Pop. Suntuosa y muy amplia, cuenta con un gigantesco cuarto de baño con jacuzzi incluido. Pero la zona más especial del dormitorio es el vestidor, en una de cuyas paredes se esconde una puerta que, mediante la introducción de una combinación de dígitos, da a un pasadizo secreto, donde Michael Jackson escondía sus secretos mejor guardados. Y es que no era desconocida su obsesión por la seguridad. De hecho las puertas de las habitaciones tienen mirilla y un control de acceso informático.

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