Susan Boyle, de compras con su médico tras abandonar la clínica

Horas después de quedar segunda en una final que según las quinielas tenía ganada, Susan Boyle se derrumbó. Ansiedad y cansancio acumulados durante un mes de meteórico ascenso a la fama desde su tranquila vida en el pueblo de Blackburn, en West Lothian, provocaron que los responsables del programa Got Talent actuaran. La ingresaron en una clínica psiquiátrica para tratar su agotamiento, un tratamiento que en principio iba a durar 21 días, pero que finalmente sólo se prolongó durante cinco.

Susan ya está en su casa, con su gato Pebbles al que, según los que la conocen adora, aunque antes de volver hizo una parada para renovar su vestuario. Acompañada por uno de sus médicos, Sarah Lotzof, que se dice que estará con ella al principio para ayudarla a adaptarse a su nueva vida, recorrió el almacén Lulu & Fred, en Hertfordshire. Allí habría comprado prendas de vestir y zapatos, un fondo de armario nuevo para una nueva etapa para la que se confiesa preparada.

“Quiero enfrentarme al mundo. Estoy lista” ha dicho la artista que ha descrito su estancia en el hospital como unas “pequeñas vacaciones”. Y eso es lo que hará dentro de unos días cuando vuelva a Londres para comenzar los ensayos de la gira de los finalistas del programa televisivo que le dio la fama. El tour arranca el día 12 en Birmingham y tras este le esperan, según dicen, un contrato discográfico con su descubridor Simon Cowell y una gira por Estados Unidos, donde podría cantar para Obama y Demi Moore (la actriz se declaró fan incondicional tras ver su actuación en Internet y se dice que la contratará para su fiesta de aniversario en septiembre).

Su hermano John dice que la artista novata está en buena forma para afrontar estos proyectos. “He hablado con ella y está muy emocionada con el futuro. Me dijo: ‘No te preocupes, estoy pasando el mejor momento de mi vida’. La he notado más relajada”.

Más sobre: