Meses antes de volver a cantar, Michael Jackson se dedica a su otra pasión: las antigüedades

De nuevo con mascarilla, aunque con los brazos libres de las rojeces y las marcas provocadas, según se dijo, por una agresiva infección, Michael Jackson ha reaparecido en Los Ángeles. Aunque es al otro lado del océano atlántico donde tiene planeados más de 50 conciertos, que le mantendrán ocupado hasta los primeros meses del año 2010 entre Londres y Berlín, el artista está en la ciudad americana dedicado a una de sus pasiones: comprar antigüedades.

Cualquiera diría que no necesita más objetos insólitos y únicos después de haber conseguido parar la subasta de más de 1.000 de sus pertenencias, que le serán devueltas, según ha confirmado su representante. No se conocen los detalles del acuerdo al que ha llegado con la casa de subastas Julien, aunque se estima que la venta habría alcanzado los 10 millones de dólares (casi 8 millones de euros) de beneficio.

Los problemas de liquidez que le llevaron a deshacerse de su rancho Neverland no serían, por tanto, tan graves, después de haber firmado el jugoso contrato para reaparecer en los escenarios (un millón de las entradas para sus recitales se agotaron en el plazo récord de 5 horas). Parte de los beneficios ya los habría utilizado para alquilar una casa de 28 habitaciones, piscina, una sala de cine y un lago privado en la capital inglesa. Tal vez en ella coloque sus últimas compras.

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