Los Jonas Brothers revolucionan a las adolescentes madrileñas, siguiendo la estela de Tokio Hotel

Los grupos juveniles son los nuevos representantes del fenómeno fan del siglo XXI

Más de 5.000 adolescentes abarrotaron el lunes la plaza de Felipe II, en Madrid, esperando aunque sólo fuera una mirada de sus ídolos, los Jonas Brothers. Muchos llevaban horas haciendo cola para conseguir la firma en sus CD’s de uno de los conjuntos que arrasan entre la juventud. Y es que estos hermanos mueven multitudes desde que sus primeras canciones fueran protagonistas en la película Camp Rock, una cinta para un canal infantil de televisión que arrasó en audiencia y gracias a la cual han grabado ya dos LP’s: It’s about time y A little bit Longer. Por el primero de ellos recogieron precisamente un disco de oro en el mismo acto, conmemoración de las más de 50.000 copias vendidas en España. Gritos, empujones y cientos de carátulas y posters firmados resumen el viaje relámpago de Joe, Kevin y Nick, que se han acostumbrado, en apenas meses, a la expectación que les precede.

High School Musical y Tokio Hotel
El trío recoge la estela de éxito de otro musical televisivo High School Musical que ha saltado al cine y al teatro y cuenta ya con tres entregas. Sus protagonistas cumplen los requisitos indispensables de juventud y atractivo que consiguen provocar el delirio en los fans. Sólo tres días después del estreno de la primera entrega, su banda sonora ya había conseguido el preciado disco de oro. Y es que del mismo modo que en los noventa Take That y las Spice Girls se encumbraron como ídolos, en el siglo XXI, radio, televisión e Internet se unen para convertir a los grupos en los más perseguidos.

Sin duda fue Tokio Hotel el que inició la conquista del mercado juvenil con su estética manga y sus ritmos "pop-rockeros". En su última visita a España, consiguieron que por unas horas el festival Rock in Rio fuera una marea atraída por ellos y por sus "gemelos españoles" en esto del fenómeno fan, El canto del loco. Es tal su transcendencia, que la complicada pronunciación de su nombre, no ha impedido que Bill Kaulitz, vocalista del grupo alemán, consiga su propia réplica en cera al lado de los grandes músicos de la historia nada menos que en el museo Madame Tussauds.

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