La última excentricidad de Michael Jackson

El que fuera rey del pop ha reaparecido en silla de ruedas y con peluca en Las Vegas

Michael Jackson ha salido una vez más de su reclusión voluntaria y se ha dejado ver en público con una imagen bien distinta a la que ha ofrecido en los últimos meses. En una silla de ruedas, vestido con un pantalón de pijama y una sudadera, con una gorra de béisbol, una peluca y tapándose la boca con una mascarilla quirúrgica. De esta guisa apareció en una tienda de libros en Las Vegas, donde reside actualmente, acompañado de sus tres hijos, Prince Michael, de once años, Paris Katherine, de diez, y Prince Michael II, de sólo cinco. Después de ojear algunos CD’s y libros se llevó una caja llena de ellos y se marchó, "empujado" por su guardaespaldas.

Los comentarios de la prensa ante esta sorprendente imagen oscilan entre la preocupación y la indiferencia. Algunos dicen que simplemente se trata de una forma de llamar la atención, de recuperar la adoración del público porque el Michael Jackson actual no es lo que era. El glamour de la fama le provocó una obsesión desmedida por la cirugía estética y después una acusación de abuso a menores que, si bien no se demostró nunca y él fue absuelto de todos los cargos, marcó un antes y un después en su vida. Las deudas acuciantes están a punto de hacerle perder su tierra de Nunca Jamás, su rancho Neverland, el símbolo de su fantasía y lugar de culto para sus fans. Se dice que está preparando el relanzamiento de su carrera musical, un disco en el que resucitaría al ídolo de masas que ha sido durante casi toda su vida (su andadura comenzó con apenas once años junto a sus hermanos en los Jackson Five). La red de redes ya ha filtrado las primeras notas de Hold my hand, un tema que se le atribuye y que ha sido compuesto por Claude Kelly.

¿Realidad o puro teatro?
En el lado contrario se sitúan los que, negando todo lo anterior, afirman que el artista no fingía. Un testigo de esta última aparición explica que parecía demasiado débil para levantarse de la silla y cruzar por su propio pie la calle y que, incluso dentro de la tienda en la que permaneció un par de horas, no se levantó en ningún momento. Añadió además que su guardaespaldas no dejó que nadie se acercara a él y que la piel de sus manos estaba seca y "escamada". Otras fuentes aseguran que hay días en los que está tan cansado que no puede andar y la desgana le lleva a no quererse vestir, por eso se queda con el pijama y pide la silla de ruedas.

Enfermedad o teatro, lo cierto es que esta reaparición del intérprete le ha vuelto a colocar en el punto de mira, meses después de su última comparecencia antes las cámaras, el pasado mes de mayo en el cumpleaños del diseñador Christian Audigier.

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