Winehouse y Duffy, duelo de Amys por el trono del 'soul'

Tan parecidas pero tan distintas, han conseguido volver a poner de moda este género musical

Las dos tienen el mismo nombre, la misma edad y cantan idéntico estilo de música. Sus peculiares voces han conseguido volver a poner de moda el soul, un estilo casi minimalista en efectos y adeptos, aunque ellas los tienen a miles. Amy Winehouse y Aimee Anne Duffy, conocida sólo por su apellido, se disputan en las listas de ventas y sobre el escenario el título de reina del soul del siglo XXI. Sin embargo, a pesar de parecer gemelas, salvando lo físico por supuesto, encarnan la cara y la cruz de esa fama meteórica que ha puesto su nombre en boca de todos.

"Ángel y demonio"
Amy Winehouse, que desembarcó la pasada semana en España abarrotando el festival Rock in Rio Madrid, encarna el lado problemático del éxito. Hace cuatro años su aspecto saludable no presagiaba el radical cambio que sufriría después de convertirse en un fenómeno de masas con su Back to Black. Empezó a actuar en espacios pequeños, pubs de Londres en los que sonaron por primera vez los temas de este disco, que en 2004 alcanzó el número 14 de las listas británicas. Letras llenas de significado autobiográfico para las que encontró inspiración en la tormentosa relación que entonces mantenía con su actual marido Jack Fielder-Civil (actualmente en la cárcel acusado de asalto y obstrucción a la justicia).

En 2005, el productor Mark Ronson pincha su Rehab en Estados Unidos y, automáticamente, su rebelde estribillo ("quisieron llevarme a rehabilitación y dije no, no, no") dio la vuelta al globo. Su peculiar voz ha quedado eclipsada por un infierno personal: una alarmante pérdida de peso, problemas de salud (le acaban de diagnosticar un enfisema pulmonar), confesadas adicciones y un personal estilismo, con una raya del ojo que se alarga hasta el infinito y un moño cardado en el que no falta un broche con el nombre de su marido. La expectación de su público en sus conciertos se divide entre la pasión de escucharla y la decepción que a veces provoca por su falta de voz y sus "despistes" en la letra. Cinco Grammys avalan de momento su talento, aunque no pudo recogerlos porque las autoridades estadounidenses le denegaron el permiso de entrada.

Dulzura juvenil
Igualmente perseguida aunque por motivos contrarios, está Duffy, el "ángel" en este particular paraíso de la fama. Escocesa de nacimiento, su presencia en los medios se limita, de momento, a lo estrictamente musical: una voz dulce unida a un aspecto aniñado son los matices que han conseguido popularizar Mercy. Su carrera es también breve y comenzó, como la de muchos nuevos talentos, en un programa de televisión Wawffactor, en el que un segundo puesto no le impidió demostrar que su lugar estaba en un estudio de grabación. Su disco debut, Rockferry, superó al de Winehouse colocándose en el cuarto puesto de la lista de ventas estadounidense (el de la segunda estaba en el séptimo lugar).

Este sábado día 12 de julio, Duffy conquistará Madrid, justo una semana después de que lo hiciera su tocaya, y probablemente demostrará que su capacidad de convocatoria es similar. Estas dos británicas darán mucho que hablar, sin duda, en el panorama musical que viene, aunque de momento ya encarnan el fenómeno fan del presente siglo, un privilegio que tiene acento femenino y que comparten con el pop de Rihanna y Leona Lewis.

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