Britney Spears tendrá una paga semanal de 970 euros para sus gastos

Aparecerá además en un capítulo de la comedia televisiva Cómo conocí a vuestra madre

Desde que en el pasado mes de enero tuviera que dejar todos sus asuntos en manos de su padre, nombrado tutor legal por un juez, Britney Spears no controlaba siquiera su cuantiosa fortuna. Sin embargo, poco a poco la artista va haciendo pequeñas conquistas -como las visitas a sus hijos cuya custodia sigue teniendo su ex marido Kevin Federline-, aunque siempre con la autorización judicial y de su progenitor. La última decisión que le afecta le permitirá disponer de una cantidad de dinero semanal, una tarjeta de crédito con un límite que asciende a los 1.500 dólares (casi 978 euros).

En palabras de su abogada, Geraldine Wyle, esto le permitirá "gastar dinero, tener libertad y elegir cómo disfrutar su vida". La decisión judicial incluye la previsión de que la intérprete pueda contratar a dos personas que la asesoren en la firma de sus futuros contratos. De momento ha sido su padre el que ha dado su consentimiento para que Britney participe en uno de los capítulos de la comedia televisiva How I met your mother (Cómo conocía vuestra madre), debido a que se trata de una aparición puntual. En televisión lucirá su nueva imagen, con el pelo castaño y lentillas azules, algo que de momento no ha conseguido desviar la atención centrada últimamente en su silueta (se sigue insistiendo en un posible embarazo, rumor que no ha sido comentado por su entorno).

Su padre y su ex marido, buenos amigos
Si bien la relación entre Kevin Federline y Britney Spears no ha abandonado aún la tensión de la sala judicial, donde continúan enfrentados por la custodia de sus hijos, algo muy distinto ocurre entre el bailarín y el padre de la artista. Jamie Spears parece llevarse a la perfección con su ex yerno, incluso se les ha visto jugando al golf en uno de los muchos campos de Los Ángeles. También los abogados de la ex pareja pasan mucho tiempo juntos ya que se enfrentan ahora por las elevadas costas del proceso, que ascienden ya a un millón de dólares (casi 650.000 euros).

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