Paul McCartney y Heather Mills, a punto de poner fin al divorcio más caro de Gran Bretaña

Después de dos años de descalificaciones por ambas partes y reuniones infructuosas, Paul McCartney y Heather Mills están a punto de poner el definitivo, esta ocasión parece que será así, punto y final a su divorcio. Han sido muchas las ocasiones en las que se ha hablado de acuerdo sin que lo hubiera realmente, aunque tras una intensa semana de vistas judiciales la prensa inglesa ha filtrado lo que serían las cifras de un documento que no ha traído más que quebraderos de cabeza al ex Beatle. Según fuentes citadas por el Daily Mail, Heather recibirá 55 millones de libras (más de 74 millones de euros) de la fortuna total del cantante, valorada en 825 millones de libras (casi 1.200 millones de euros). Una cantidad que se pagará a plazos: 27 millones de euros ahora y tres millones de euros al año, hasta que la hija de la pareja, Beatrice, cumpla los dieciocho años.

El juez tomará la decisión final
Se creará además un fideicomiso especial para la niña, que sumará un millón y medio por año. La custodia de Beatrice, que tiene ahora cuatro años, queda en manos de la modelo y se establecerá un régimen de visitas para el padre, que pagará además un dispositivo de seguridad para ambas compuesto por cuatro hombres -Heather ha asegurado en más de una ocasión que ha recibido amenazas y se siente odiada. Conociendo estos datos, se deduce que Heather habría cedido en uno de los puntos más espinosos del acuerdo, que en principio se negaba a aceptar, la cláusula de confidencialidad que le prohíbe hablar o escribir de los años que ha pasado junto al músico.

Sin embargo, parece que aún habrá que tener paciencia para conocer si estas son las condiciones finales del divorcio o habrá algún cambio. Será el juez el que tenga la última palabra, ya que hay aún cuestiones en las que la pareja no acaba de coincidir -podrían pasar varias semanas hasta que el magistrado se pronuncie al respecto. El de McCartney-Mills se ha convertido en el divorcio más largo y más caro de la historia de Gran Bretaña, un "honor" que hasta el momento ostentaba el empresario inglés John Charman, que el año pasado pagó por su divorcio 63 millones de euros.

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